Calvo implica al Vaticano en un «diálogo» para que Franco no acabe en la Almudena

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, es recibida ayer por el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin. :: efe/
La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, es recibida ayer por el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin. :: efe

La vicepresidenta informa a la mano derecha de Francisco I del plan para revisar los bienes inmatriculados de la Iglesia entre 1998 y 2015

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

El Gobierno ha pasado de asumir que no le quedaría más remedio que ver cómo los restos del dictador Francisco Franco se entierran en la cripta de la catedral de la Almudena, una vez sea exhumado del Valle de los Caídos, a trasladar que quizá lo pueda evitar. Entre un anuncio y otro media la intervención del Papa Francisco o, para ser más exactos, de su mano derecha, el secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolin, con el que la vicepresidenta Carmen Calvo se reunió ayer durante hora y media en el Vaticano para abordar esa y otras cuestiones, fundamentalmente, la revisión de los bienes inmatriculados por la Iglesia, el régimen fiscal y la respuesta a los casos de pederastia.

La poca fe del Ejecutivo en poder evitar que un sepulcro situado en el mismísimo centro de Madrid se convierta en lugar de peregrinación de los nostálgicos de la dictadura o de protesta de movimientos radicales se hizo evidente hace apenas dos semanas durante la recepción en el Palacio Real por la fiesta del 12 de octubre. «No podemos hacer nada», admitieron entonces fuentes de la Moncloa. Calvo llegó a afirmar el día 10 que ni siquiera hablaría en su cita en la Santa Sede de esa cuestión. Y, sin embargo, lo hizo, como ya anticipó este viernes la portavoz del Consejo de Ministros, Isabel Celaá.

En el Gobierno explican que la Iglesia ha constatado que también ella tenía «un problema». En la Moncloa incluso confían en que la propia familia de Franco -que fue la que advirtió de su intención de utilizar la cripta de su propiedad para enterrar los restos de su antepasado en caso de que el Ejecutivo siga adelante con la exhumación de Cuelgamuros- también llegue a la conclusión de que es un sitio poco conveniente por razones de seguridad y por el riesgo de profanación. Pero eso está por ver.

De momento, lo que tiene el Gobierno es la confirmación de que el Vaticano no se opondrá a que se abra la fosa en la que está depositada la momia de Franco en la basílica benedictina del Valle de Los Caídos, algo que ya se sabía, y el compromiso de que se tratará de alcanzar un acuerdo de conveniencia para todos. Lo que literalmente dice el comunicado remitido ayer por el Ministerio de Presidencia es que «ambos han coincidido en la necesidad de buscar una solución y seguir manteniendo el diálogo».

Sin «reconocimiento»

El Ejecutivo, que calificó de «positiva» la respuesta del Vaticano, confía en que la implicación de la Iglesia Católica permita convencer a los herederos del dictador de que la Almudena no es el lugar idóneo para inhumar sus restos. La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, defendió que lo que busca el Gobierno es una solución que resulte humanamente digna pero que no implique «reconocimiento» institucional alguno a quien durante 40 años cercenó derechos y libertades desde la Jefatura del Estado.

Al margen de esta cuestión, Calvo también informó al Vaticano de su plan para revisar los bienes inmatriculados a nombre de la Iglesia entre 1998 y 2015 y su intención de reclamar aquellos que considere indebidamente apropiados por ser de «dominio público». El Ministerio de Justicia ya tiene elaborada la lista de bienes inmatriculados por la Iglesia, pero aún no la ha hecho pública. La cifra podría alcanzar las 3.000 propiedades, incluida la Mezquita de Córdoba y 31 catedrales. En ese mismo plan se pretende discernir entre los bienes dedicados al culto religioso, y por lo tanto blindados fiscalmente por el acuerdo con la Santa Sede de 1979, y los que deberían pagar impuestos como el IBI.

El encuentro de ayer fue el primero del Gobierno de Pedro Sánchez con las autoridades vaticanas y se desarrolló en un clima «extremadamente cordial», según el comunicado posterior que difundió el Ministerio de la Presidencia.

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