Aznar se ofrece para reconstruir el «dividido» centroderecha

El expresidente alerta sobre la amenaza del soberanismo y critica la falta de líderes en España

M. E. ALONSO

MADRID. El mismo día en el que Mariano Rajoy anunció el fin de su etapa al frente del PP, su antecesor José María Aznar reapareció en escena para ofrecerse a reconstruir el espacio del centroderecha, pero sin volver a la política activa. «Desde mi posición actual y no desde otra, contribuiría con mucho gusto en su reconstrucción», advirtió.

El expresidente del Gobierno consideró «indispensable y necesaria» la recomposición de un centro derecha, dividido entre el PP y Ciudadanos, que recupere «sus señas de identidad y la conexión con el electorado». Declaró sentirse muy orgulloso de esos años que su partido ocupó todo el espacio de la derecha y que ahora se encuentra «desarticulado». «Lo que estaba unido -aseveró- está ahora dividido y parece que además enfrentado».

El interés del expresidente por reconfigurar el centroderecha ha crecido en paralelo a su entendimiento con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, al que invitó el año pasado a clausurar el máster que organiza a finales de junio en el Instituto Atlántico de Gobierno, que también dirige. Este año, será el exprimer ministro francés, Manuel Valls, previsible candidato de los naranjas a la alcaldía de Barcelona, quien lo haga.

En 2016, Aznar y su fundación FAES rompieron amarras con el partido que fundó tras cerca de 25 años como motor ideológico. Esa ruptura traumática sirvió para escenificar el distanciamiento políticoy personal entre el expresidente y Rajoy, que ayer volvió a certificarse, al reconocer Aznar que no se siente «representado por nadie» en estos momentos.

En la presentación del libro de Javier Zarzalejos, 'No hay ala oeste en la Moncloa', el exmandatario alertó sobre la amenaza del soberanismo en Cataluña, la crisis del sistema de partidos y de la falta de liderazgo que, en su opinión, hay ahora mismo en España. «No han sido los ciudadanos los que han dado la espalda a los partidos sino los partidos han dado la espalda a los ciudadanos», arguyó.

El expresidente también abordó el «cáncer» de la corrupción, que se ha llevado por delante a muchos dirigentes del PP y al Gobierno de Rajoy. En los últimos días han sido muchas las voces que han criticado el silencio del que fuera líder de los populares tras la sentencia del 'caso Gürtel', que abarca una primera época con él al frente del partido. Ayer, Aznar habló alto y claro y aseguró que se han vertido «mentiras» y «cosas muy graves» para «manchar» su trayectoria. «Se han cruzado todos los límites», sentenció.

Los dardos de Rajoy

Aznar respondió de forma sutil a los dardos que le había lanzado unas horas antes su sucesor, recordando que dejó la política sin que se lo pidiesen. «Más bien lo contrario, anunciando lo que iba a hacer y cumpliendo mi palabra y mi compromiso», apuntaló. Rajoy afirmó en su adiós que su Gobierno es el único que no ha negociado con ETA y también prometió mantenerse al margen en la elección del nuevo jefe de filas del PP, la cara opuesta del famoso 'dedazo' con el que él llegó al palacio de la Moncloa.

 

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