Los asuntos nacionales marcan un cierre de campaña sin acento andaluz

Casado ondea una bandera ayer durante el acto de cierre de campaña en Córdoba. :: SALAS / EFE/
Casado ondea una bandera ayer durante el acto de cierre de campaña en Córdoba. :: SALAS / EFE

Los partidos políticos han concebido los comicios regionales como un campo de pruebas para las generales

CECILIA CUERDO SEVILLA.

Los partidos políticos echaron anoche el cierre a una campaña electoral en el que los problemas y propuestas para Andalucía han tenido que compartir espacio con asuntos nacionales. El debate netamente regional, excusa esgrimida por Susana Díaz para justificar el adelanto electoral, quedó solapado porque los partidos plantearon los comicios como la primera vuelta de unas elecciones generales aún sin fecha. Y es que el resultado de las urnas, especialmente en lo concerniente al bloque de derecha, puede suponer un auténtico vuelco del tablero político si se confirma el 'sorpasso' de Ciudadanos al PP o, incluso, la segunda posición de Adelante Andalucía, la confluencia de Podemos e IU.

Tantas han sido las alusiones nacionales como vagas las propuestas para los problemas de la comunidad por parte de los líderes que han aterrizado en Andalucía estos días, caso de Pablo Casado o Albert Rivera, más allá de unos genéricos mensajes de necesidad de cambio o de continuidad a los que volvieron a apelar anoche los partidos en los actos de cierre de campaña. «Si los andaluces no van a votar, seguirán los siempre», emplazó Rivera.

En la misma línea, Casado resumió que «si Susana Díaz tiene que dejar la Presidencia regional, a Pedro Sánchez le quedan dos telediarios en la Moncloa». El presidente popular aseguró ayer que sería «insostenible» que el socialista siga gobernando con 84 diputados «y su autonomía más importante en manos del PP».

Fueron precisamente populares y liberales los primeros en imprimir ese sesgo nacional a la campaña con la presencia continua de sus dirigentes. Casado, de hecho, tuvo su propia caravana electoral para recorrer la comunidad recordando que Díaz y Sánchez comparten siglas y que cualquier voto a la andaluza es refrendar a los independentistas en los que el socialista se ha apoyado desde la moción de censura. Por eso, además del cambio en la Junta tras cuatro décadas, no dudó en reclamar al jefe del Ejecutivo el adelanto de las generales, la aplicación del 155 en Cataluña o incluso arremeter contra la negociación del 'Brexit' en lo referente a Gibraltar. «No dejen de votar, porque con su voto también deciden el futuro de su nación, de España, en el momento en el que algunos la quieren romper», señaló ayer el líder de los populares.

Un escenario similar ha manejado Ciudadanos, que tras la lesión de Rivera cargó buena parte de la campaña sobre la espalda de Inés Arrimadas, la líder catalana de la formación. Junto a la aseveración de que con que haya un solo voto de más para el cambio desbancarán al PSOE, tanto Rivera como su hombre en Andalucía, Juan Marín, convirtieron a Cataluña en el eje de sus mensajes, ya fuera a cuenta del déficit de financiación autonómica, el recurso a un discurso basado en la unidad de España o la necesidad de adelantar las elecciones generales. «A los nacionalistas, también desde Andalucía, tenemos que decirles basta», llegó a asegurar Rivera.

La sensación de Díaz

La presencia de los líderes nacionales de PP y Ciudadanos en Andalucía fue ayer motivo de ironía por parte de Susana Díaz. «Tengo la sensación de que me enfrento a Casado y a Rivera, porque a sus candidatos los he visto poco y los han tapado mucho», dijo. En el PSOE empezaron la campaña con propuestas y reivindicación del debate andaluz, y actos y encuentros de escaso voltaje ante unos sondeos que auguraban la victoria socialista. El único mensaje era la petición para que el resto de formaciones «no bloqueasen» la investidura de Díaz y la dejasen gobernar. No obstante, han acabado cayendo en el juego de interpretar las elecciones en clave nacional, y además de apelar a una movilización que les permita «ganar bien», Díaz ya plantea que un triunfo en Andalucía servirá de «dique de contención a la derecha» y facilitará al PSOE ganar «con una mayoría más amplia» en las generales.

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