Los aspirantes se templan para no espantar apoyos

Casado, ayer, saluda a la Policía Nacional en Barcelona. :: A. García / efe/
Casado, ayer, saluda a la Policía Nacional en Barcelona. :: A. García / efe

Margallo insiste en la celebración de un debate en la sede nacional este miércoles entre los candidatos que acepten

N. VEGA

madrid. Hace unos días, en el fragor de la campaña, un dirigente avezado del PP proclamó: «Esto es la guerra». Las primarias del partido han hecho que afloren antiguas fricciones sin resolver entre los candidatos que optan a la sucesión de Mariano Rajoy. Si el miércoles Soraya Sáenz de Santamaría descargaba en «Dolores y Pablo» la responsabilidad de tener al día desde Génova el censo de militantes, el jueves Pablo Casado afeaba a la exvicepresidenta del Gobierno haber «renegado» del partido e incluso le reprochaba su «fracasada» 'operación diálogo' con Cataluña. En las últimas jornadas, sin embargo, los aspirantes han templado sus discursos.

En los entornos de María Dolores de Cospedal y Sáenz de Santamaría son conscientes de que, pese a marcar distancias, una confrontación abierta entre ambas sólo serviría para desviar respaldos hacia la «tercera vía». Y el exvicesecretario de Comunicación ha cambiado de tercio en el tramo final. «Hay que mirar hacia adelante», reconocen en su equipo. Ayer estuvo en Barcelona, donde respaldó a la Policía Nacional ante la Jefatura Superior e instó a los agentes a no pedir perdón por cumplir con su deber. Clara alusión al 1 de octubre, pero sin ir más lejos.

La confrontación, en todo caso, no parece que se vaya a trasladar a un debate. José Manuel García-Margallo ha pedido al PP la sede para un cara a cara el miércoles a las ocho, pero sólo José Ramón García-Hernández y Elio Cabanes lo respaldan.

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