Arroja a la hija de de unos amigos por el balcón y luego se suicida

Edificio en el que reside la familia de la menor. :: e. p./
Edificio en el que reside la familia de la menor. :: e. p.

La hermana, cuatro años mayor que ella, fue la que alertó al padre al ver que el individuo cogía del brazo a la pequeña y la llevaba a la terraza

J. CANO / A. FRÍAS MÁLAGA.

«¡Papá, papá, que la tira, que la tira». Con esa expresión describió una niña de 9 años la escena que acababa de presenciar en el salón de su casa en Málaga. La menor vio cómo Ignacio J. M. A., un amigo de sus padres que pasaba unos días con la familia, lanzaba al vacío a su hermana Daniela, de 5 años (habría cumplido 6 el 19 de octubre), y a continuación saltaba él desde la terraza de un piso situado en una sexta planta.

El suceso ocurrió minutos antes de las 8:30 horas. En el domicilio se encontraban el padre, Fernando, sus dos hijas e Ignacio. La madre, Emelina, había salido poco antes para incorporarse a su puesto en Ikea, donde también trabaja su marido. El progenitor estaba preparando a sus hijas para llevarlas al colegio al tiempo que se despedía de Ignacio, que había viajado desde Sevilla, donde residía, para pasar con ellos el fin de semana.

Ignacio, Nacho para la familia, había sido compañero de trabajo de Emelina en la tienda Ikea de Sevilla, aunque hace años que él ya no trabajaba para la cadena (al parecer, actualmente se ganaba la vida como 'broker' de bolsa). Desde hace más de una década, Ignacio había trabado también amistad con Fernando e incluso habían hecho viajes juntos, por lo que era amigo íntimo de la familia.

De hecho, no era la primera vez que Ignacio los visitaba y que se hospedaba en su domicilio. Acostumbraba hacerlo cuando no se encontraba animado, y el matrimonio, por echarlo una mano, siempre lo acogía. En esta ocasión, además, celebraron juntos el 50 cumpleaños de Nacho con una excursión en familia, a la que también se apuntó otro vecino de la urbanización, amigo del matrimonio.

Sin mediar palabra

A Ignacio sólo le quedaban unas horas en Málaga, ya que tenía previsto volver a Sevilla esa misma mañana. Al parecer, no hubo ningún tipo de discusión previa ni malentendido. Tampoco la familia le animó a marcharse de su casa. Nada que pueda explicar lo inexplicable. Nacho tenía previsto regresar ayer por la mañana a su ciudad porque así había programado su viaje.

Cuando se encontraban en el salón, a punto de salir de la vivienda, sucedió la tragedia. El padre se encaminaba hacia la puerta, con su hija mayor detrás. Fue ella quien se dio la vuelta y vio cómo Ignacio agarraba a su hermana Daniela, que se había quedó rezagada unos metros. La llevó a la terraza acristalada que da a las zonas comunes de la urbanización y, según el testimonio de su hermana mayor, que lo presenció todo, la lanzó al vacío para, apenas dos segundos después, saltar él. Pese a los gritos de la cría, que alertó al padre, nadie pudo impedirlo.

Los servicios sanitarios desplazados al lugar no pudieron hacer nada por salvarles la vida. Tras ello, la comisión judicial procedió al levantamiento de los cadáveres, que se hizo lo antes posible -concluyó a las 10 de la mañana- para evitar mayor dolor a la pareja, que estuvo arropada todo el tiempo por familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo en Ikea, donde ambos son muy queridos.

Tras la inspección ocular, a cargo de los especialistas de Policía Científica, el Grupo de Homicidios continúa con la investigación del caso. Los agentes están intentando determinar si el autor de los hechos padecía algún trastorno mental, para lo que se han solicitado informes.

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