Alicante se recupera con dificultades de las devastadoras riadas

Poco importa dónde centremos el objetivo. El resultado es lodo y devastación por todas partes. Ya han pasado dos días desde que el tiempo diera una tregua pero, ya ven, el agua sigue campando las calles y llega por la cintura. No tienen agua, tampoco comida y muchos necesitan algo tan básico como las medicinas. A base de lanchas y canoas pueden desplazarse y hacer acopio de ellas. Todavía hay cientos de personas fuera de sus hogares. Quienes no pasan la noche en albergues, lo hacen en casas de familiares. Y entre tanta impotencia, la fortaleza por recuperar lo poco servible. El río Segura se alivia pero la Vega Baja permanece sumergida. En Orihuela, el desolador rastro de las riadas se refleja en los coches, apiñados unos sobre otros. La UME va casa por casa para atender las necesidades de los que están atrincherados en ellas.