Una afluencia similar a la del año pasado pero lejos del récord

C. REINO BARCELONA.

El millón de personas que según la Guardia Urbana de Barcelona se manifestó ayer por las calles de Barcelona es una cifra similar a la de la Diada del año pasado. A pesar de la división en el movimiento independentista, de la decepción por la frustrada declaración de independencia y la falta de una estrategia clara de los líderes del proceso, el secesionismo mantiene el pulso y vuelve a alejar el fantasma del pinchazo. En esta ocasión, los presos han actuado de elemento movilizador.

La «Diada del sí», celebrada en 2017 un mes antes de los hechos de octubre (1-O y la DUI de 27-O) registró una afluencia de un millón de personas, según la Policía municipal barcelonesa y 350.000, tomando como referencia los datos de la Delegación del Gobierno. Este organismo gubernamental en cambio evitó ayer ofrecer cifras oficiales. Podría decirse que el millón de asistentes se ha estabilizado como constante. La Diada del año pasado llegaba tras un ligero bajón en 2016 (800.000), aunque su diseño descentralizado dificultó el recuento. La manifestación independentista más numerosa hasta la fecha sigue siendo la de 2014. Tuvo lugar en plena escalada del proceso, cuando el Gobierno catalán aún no sabía cómo organizaría el 9-N y 1,8 millones de personas empujaron a Carme Forcadell a gritar aquello de «president, pon las urnas». El año anterior, en 2013, 1,6 millones, según los Mossos, participaron en la cadena humana, y en 2012, la primera gran manifestación, se saldó con una afluencia de entre millón y medio y 600.000 personas.

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