Abascal garantiza que no será «obstáculo» para desalojar al PSOE

El candidato de Vox a la
Junta, Francisco
Serrano, comparece
ayer ante los medios
acompañado de
Santiago Abascal. :: e. p./
El candidato de Vox a la Junta, Francisco Serrano, comparece ayer ante los medios acompañado de Santiago Abascal. :: e. p.

El líder del partido de extrema derecha cree su irrupción en Andalucía un anticipo del «crecimiento en España»

CECILIA CUERDO SEVILLA.

La dirección de Vox dejó claro ayer que, tras los buenos resultados en las elecciones andaluzas, el partido ha llegado para quedarse y «ser determinante en toda España», según apuntó el líder de la formación, Santiago Abascal. De momento, ya anuncian que «no serán un obstáculo» para que en Andalucía se produzca ese gobierno del cambio que permita desalojar al PSOE de la Junta de Andalucía. O, como ellos dijeron, echar «a la corrupción socialista y al comunismo chavista que manejan el cotarro en estos momentos». En cualquier caso, su objetivo como «verdadero partido del cambio» pasa por participar en el intenso ciclo político que se avecina en España, con el convencimiento de que los doce escaños andaluces son un «anticipo» de su crecimiento.

Abascal compareció en Sevilla después de una noche histórica, como la calificaron. El partido surgió en 2014 de manos de varios dirigentes del PP y con la idea de aglutinar el voto de los desencantados con la gestión de Mariano Rajoy. Su primera prueba de fuego fueron las elecciones europeas de ese año, donde lograron apenas el 1,57 por ciento de los apoyos (246.000 votos).

Sin representación parlamentaria alguna, un año después concurrieron a los comicios andaluces, adelantados por Susana Díaz tras romper con IU y en pleno auge de Podemos, y fue aún peor: los 18.000 votos (0,45%) no sirvieron para lograr representación. El partido parecía moverse entre el 0,23% de los apoyos en las generales de 2015 y las 22 concejalías y dos alcaldías repartidas por 13 localidades en las municipales. Hasta que llegó 2017 y el debate soberanista catalán, donde Vox se mostró especialmente combativo y comenzó su escalada.

«Parte inseparable»

Ayer, el líder de Vox insistió, entre aplausos estruendosos de los suyos, en que «no tienen que desembarcar en Cataluña» de cara a las próximas municipales porque «siempre hemos estado allí» y es uno de los territorios donde más crecimiento experimenta. Así, entre sus planes no pasa «tirar la toalla» en un territorio que es «parte inseparable de España». Es más, aseguró que «muy pronto habrá diputados de Vox en el Parlamento de Catalunya diciendo lo que nadie se atrevía a decir».

Pero el grueso de su intervención se centró en el papel que jugarán en Andalucía tras obtener doce escaños y casi 400.000 votos procedentes, aseguró, de la derecha y de la izquierda. «Somos el partido de los indignados», clamó el candidato de Vox a la Junta, Francisco Serrano, presumiendo de la transversalidad de la formación.

Abascal explicó que el miércoles celebrarán un comité ejecutivo nacional en el que analizarán las opciones, ya que no les corresponde a ellos tomar la iniciativa y deberán ser el resto de fuerzas las que muevan ficha.

En cualquier caso, apuntó que «no hemos venido a investir a nadie, sino a defender ideas y apoyar un programa», ya que su único compromiso, como repitió en varias ocasiones, es con los votantes que le dieron su apoyo.

Ese programa electoral que les atrajo será el que pongan sobre la mesa para empezar a hablar, y del que destacó aspectos como la recuperación de competencias en sanidad o educación tras el «fracaso del estado de las autonomías», la «eliminación de impuestos confiscatorios» para mantener chiringuitos, o la derogación de «leyes ideológicas» en los Parlamentos regionales como la Ley de Violencia de Género o la Ley de la Memoria Histórica.

También, dijo, les han votado para gestionar la inmigración ilegal que «es un problema para la prosperidad». Por estas razones, insistió en que no valorarán las «preferencias de pacto» mostradas por algunos partidos como Ciudadanos y su líder, Albert Rivera, porque están convencidos de que son los españoles los que van a estar atentos para comprobar si los partidos «están a la altura de las circunstancias».

Abascal denunció, además, la posición del «comunismo chavista» y del líder de Podemos, Pablo Iglesias, quien «ha llamado a una especie de alerta antifascista militante».«Ya sabemos lo que significa, lo pusieron en práctica en Murcia llevando a unas cuantas hordas comunistas para insultar a miles de personas» que asistían a un acto de Vox.

Por ello, avisó: «Haremos responsable a Pablo Iglesias de todos los ataques, de la violencia y amenazas que a partir de ahora se produzcan contra esta fuerza política».

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