Dos estrechos aliados

Francisco Franco recibe en Madrid a Dwight D. Eisenhower en 1959. /
Francisco Franco recibe en Madrid a Dwight D. Eisenhower en 1959.

El de Obama será el décimo viaje oficial de un presidente de Estados Unidos a España

ÓSCAR BELLOTMadrid

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitará España entre el 9 y el 11 de julio, una viaje que llevaba negociando desde hace años el Gobierno de Rajoy y que la Casa Blanca postergó a comienzos de abril ante la incertidumbre política derivada de la falta de Ejecutivo. La visita de Obama, que ya pasó por España durante su juventud, como recuerda en uno de sus libros, 'Los sueños de mi padre', donde se detiene a relatar un periplo nocturno en autobús desde Madrid a Barcelona, mochila al hombro, mientras se preparaba para desplazarse a Kenia en busca de ese progenitor al que casi ni conoció, será la primera desde que ocupa el Despacho Oval y seguramente la única antes de abandonarlo, al producirse en la recta final de su segundo y último mandato que concluirá el 20 de enero de 2017. Será también la primera vez en los últimos 15 años que se desplace a España un presidente de Estados Unidos en ejercicio. Y ello pese a que las estrechas relaciones entre ambos países han llevado a un total de ocho mandatarios estadounidenses a pisar suelo español mientras aún habitaban la Casa Blanca.

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La veda la abrió Dwight D. Eisenhower a finales de 1959. La victoria de Francisco Franco en la guerra civil había provocado un aislamiento del que España fue saliendo paulatinamente merced a su situación estratégica y a la amenaza del comunismo. Washington apreciaba las credenciales anticomunistas de Franco, elemento clave para el ingreso español en la ONU y en otros organismos internacionales. El 21 de diciembre de 1959, el general que comandó las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial aterrizaba en la base militar de Torrejón de Ardoz, donde era recibido por el dictador. El régimen se valió de aquel encuentro para certificar su reingreso en la comunidad internacional y no reparó en medios a fin de agasajar al republicano. Medio millar de periodistas, decenas de cámaras de cine y televisión y alrededor de millón y medio de personas en las calles demostraron la importancia que el Gobierno de la época concedió al encuentro entre ambos militares.

El cálido abrazo entre Franco y Eisenhower resultó clave para el denominado "milagro económico español", país que durante los sesenta crecería a una media del 7% anual tras haber integrado durante la década anterior la cola europea en términos del PIB. Franco logró lo que buscaba, el abandono de su condición de 'paria' dentro de la comunidad internacional, y Eisenhower también, con la consolidación de la alianza militar entre ambas naciones establecida seis años antes mediante los denominados 'Pactos de Madrid' de 1953 que se traducirían en la instalación en suelo español de cuatro bases militares empleadas por los soldados de Estados Unidos: las aéreas de Morón, Zaragoza y Torrejón de Ardoz y la naval de Rota. A cambio, España recibió más de 1.500 millones de dólares para adquirir productos vitales para la economía y material militar de segunda mano que sirvió para modernizar las Fuerzas Armadas.

De Nixon a George W. Bush

Transcurrirían once años hasta que otro presidente de Estados Unidos recalase en España. Sería Richard M. Nixon, quien el 2 de octubre de 1970 visitaba el Palacio del Pardo para reunirse con Francisco Franco por espacio de hora y media, a lo que seguiría una cena de gala en el Palacio de Oriente. Departieron sobre el flanco sur de la OTAN, cuya debilidad atemorizaba al mandatario estadounidense, por lo que instó a Franco a sumar esfuerzos pese a que España no formaba parte de la Alianza Atlántica. A Nixon le preocupaba también lo que podría ocurrir a la muerte del dictador, por lo que un año después envió a uno de sus hombres de confianza, el general Vernon Walters, antiguo director de la CIA, para sondear a las autoridades. Y el propio Franco le tranquilizó, asegurándole que había dejado las cosas dispuestas y que España no se apartaría del camino que le interesaba a Estados Unidos.

Gerald R. Ford, que tomó el relevo de Nixon tras la dimisión de éste a raíz del 'caso Watergate', fue el último presidente de Estados Unidos en entrevistarse con Franco. Lo hizo el 31 de mayo de 1975, cuando incluyó Madrid en la gira que por esas fechas efectuó en Europa. La colaboración en materia de Defensa volvió a ser el eje de la reunión.

Establecida ya la democracia, Jimmy Carter se acercó a Madrid para reunirse con el por entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y con el rey Juan Carlos. Washington había jugado un destacado papel en la consolidación de las nuevas instituciones y la visita de Carter el 25 de junio de 1980 le sirvió para conocer a otras figuras que marcarían el devenir político del país como Felipe González, por entonces jefe de la oposición, a quien describiría como "un joven impresionante" en sus diarios, donde pronosticó que se impondría en las próximas elecciones generales.

Convertido ya en presidente del Gobierno. Felipe González daba la bienvenida el 6 de mayo de 1985 a Ronald Reagan. Una visita que se producía en un momento crucial. Menos de un año después, los españoles votaban "sí" en el referéndum sobre la incorporación a la OTAN, tras un giro de 180 grados en la posición del PSOE. El cuadragésimo presidente de EE UU se reunió tanto con González como con el rey Juan Carlos en una visita de 48 horas. Al margen de la impactante fotografía de Nancy Reagan bailando flamenco, la visita de Reagan se vio ensombrecida por las protestas en varias ciudades españolas, motivadas por el rechazo de parte de la sociedad a la entrada en la Alianza Atlántica.

El 29 de octubre de 1991, George Bush recalaba en Madrid para participar en la Conferencia de Paz en Oriente Próximo. Fue, por tanto, una visita centrada en las cuestiones internacionales más que en las relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos, pero le dio oportunidad al republicano de reunirse con Felipe González.

El único que hizo 'doblete' fue Bill Clinton. Buen conocedor del país y amante de algunos de sus monumentos como La Alhambra, donde contempló "la puesta de sol más bella del mundo", el demócrata visitó Madrid entre el 2 y el 3 de diciembre de 1995 para asistir a una cumbre de la Unión Europea. Clinton se reunió con Felipe González en el marco de una visita en la que estuvo acompañado por su esposa y hoy aspirante a la candidatura demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton. Y dos años después, entre el 4 y el 10 de julio de 1997, regresó a Madrid para participar en una cimbre de la OTAN y aprovechó también para visitar Palma de Mallorca y Granada.

George W. Bush es, a día de hoy, el último mandatario estadounidense que ha efectuado un viaje oficial a España. Lo hizo entre el 11 y el 12 de junio de 2001, entrevistándose con el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, y con el rey Juan Carlos. Con la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, la sintonía que Bush había mantenido con Aznar, ejemplificada en la cumbre de las Azores, quedaría sustituida por la frialdad, después de que Zapatero se negase a levantarse al paso de la bandera estadounidense durante el desfile del 12 de octubre de 2003. Una 'sentada' con la que manifestaba su oposición a la guerra de Irak que la Casa Blanca no pasó por alto. Ni Bush, en los años que le restaban en el 1600 de Pennsylvania Avenue, ni Obama, en los más de siete años que lleva en el cargo, han pisado España. Un alejamiento al que el propio Obama pondrá fin entre el 9 y el 11 de julio.