Sánchez debate en secreto su estrategia de pactos con dirigentes territoriales

Pedro Sánchez y la secretaria de Administraciones Públicas del PSOE, Susana Sumelzo, ayer, en Madrid. :: Luca Piergiovanni / efe/
Pedro Sánchez y la secretaria de Administraciones Públicas del PSOE, Susana Sumelzo, ayer, en Madrid. :: Luca Piergiovanni / efe

El PSOE avisa a Rajoy de que su tren pasó cuando rechazó la oferta del Rey y ya nunca volverá a ser candidato a la investidura

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

Pedro Sánchez no sólo cuenta con los miembros de su equipo negociador para intentar llevar a buen puerto su estrategia de pactos para la investidura. El secretario general del PSOE ha empezado a reunir en secreto a un grupo de dirigentes territoriales del partido para compartir y debatir también con ellos la marcha de las conversaciones. Hoy mismo todos se encontrarán de nuevo en Ferraz, antes de la entrevista que, a las cinco de la tarde, mantendrá el lider socialista en el Congreso con Mariano Rajoy.

Sánchez ha elegido para estos encuentros discretos a personas en cuyo criterio político confía y con las que pretende ofrecer unas ciertas garantías al desconfiado sector crítico. Se trata del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, uno de sus barones más afines pero también una de las mejores cabezas pensantes del partido; del líder del PSOE extremeño, Guillermo Fernández Vara, muy crítico con la posibilidad de que se cierre un acuerdo que implique cualquier connivencia con los independentistas, aunque templado en sus planteamientos, y del andaluz Antonio Pradas, hombre de confianza de Susana Díaz en la ejecutiva y cabeza de lista por Sevilla en las pasadas generales.

En el grupo están también el secretario de Organización, César Luena, y su predecesor y hoy portavoz en el Senado, Óscar López, así como el diputado segoviano Juan Luis Gordo. Junto a los negociadores -Antonio Hernando, Meritxell Batet, Rodolfo Ares, José Enrique Serrano, María Luisa Carcedo y Jordi Sevilla- discutieron ya hace una semana la marcha de las primeras entrevistas celebradas entre Sánchez y los representantes de las fuerzas políticas con las que intenta alcanzar un pacto.

No hay nada -más allá de la decisión previa de Sánchez de someter un eventual pacto de Gobierno a la militancia- que de momento pueda hacer recelar a quienes, en el último Comité Federal, hicieron oír su voz en contra de una coalición con Podemos y de la construcción de un Ejecutivo que requiera de diez fuerzas parlamentarias, secesionisas incluídos, para sostenerse. El líder del PSOE no ha dejado en ningún momento de incorporar e incluso de dar prioridad a Ciudadanos en todos sus cálculos. Pero eso no quita para que una cierta sombra de duda persista incluso entre algunos de los que estos días se han sentado a la mesa con C's, IU, Compromís y PNV para discutir un programa de gobierno.

Clima tenso

Por delante quedan ahora, en lo más inmediato, encuentros en los que Sánchez asegura que no negociará nada. En primer lugar, la entrevista con Rajoy. Y, el martes de la semana próxima, sendos encuentros con los portavoces de Convergència y ERC. En la dirección del PSOE insisten en que su único objetivo es demostrar su voluntad de abrir desde ya un diálogo insistitucional que, dicen, será muy necesario en esta legislatura, tanto con los independentistas como con el PP, sin el cual es imposible, entre otras cosas, abordar una reforma de la Constitución.

La entrevista con Rajoy, aún así, no viene precedida del mejor clima. Al margen de que, durante todo el día de ayer, el jefe de gabinete del presidente en funciones y el de Sánchez siguieron discutiendo sobre en qué sala de la Cámara baja celebrar la cita, los socialistas están muy molestos por el hecho de que el líder del PP haya decidido empezar a actuar como si le correspondiera a él intentar formar Gobierno. «Está siendo irresponsable y muy irrespetuoso con los tiempos constitucionales -reprochó Antonio Hernando-. Despreció al jefe del Estado en dos ocasiones cuando le iba a entregar la investidura; su tiempo ha pasado y, afortunadamente, no volverá».

Lo dijo porque, según él, Sánchez logrará ser el próximo jefe del Ejecutivo, aunque aún no sepa gracias a quien. Pero también porque sin el concurso de los socialistas Rajoy no puede aspirar a revalidar en el cargo y, hoy, está fuera de toda duda que no lo tendrá. Algunos socialistas aseguran incluso que el Rey no puede volver a proponérselo. Otros no entran en esas cuestiones, pero ven difícil que realmente quiera intentarlo. «Su debate de investidura -resume un dirigente territorial- acabaría convertido en una moción de censura por la corrupción».