Mil subsaharianos intentan entrar en Melilla a la carrera y ninguno lo consigue

Un inmigrante de origen subsahariano intenta saltar la valla para entrar en Melilla./
Un inmigrante de origen subsahariano intenta saltar la valla para entrar en Melilla.

Un rápido y numeroso despliegue policial a ambos lados del vallado, unido a las nuevas mallas anti-trepa, logran frenar un intento coordinado en el que sólo un joven logró superar la primera alambrada, aunque no culminó su entrada a suelo español

JESÚS BLASCO DE AVELLANEDA MELILLA

Minutos antes de las 05.00 horas de esta madrugada, en torno a un millar de subsaharianos llegaba a la carrera al vallado, que separa la provincia marroquí de Nador de la ciudad de Melilla, con la intención de superarlo.

El fuerte despliegue policial, muy coordinado a ambos lados de la frontera, junto con los nuevos sistemas anti-intrusión, lograron frenar a todo el grueso del grupo que se había dividido en tres columnas para intentar pisar suelo español entre la zona del Aeropuerto y el cementerio musulmán.

Tan sólo un joven logró superar el primer vallado y permaneció durante más de media hora encaramado a la valla interior, la que da al lado español, a la altura del fuerte de la Purísima, justo en medio del área acordonada por las fuerzas de seguridad. Pronto la gran presencia de efectivos le hizo desistir en su intento y fue devuelto a Marruecos por una de las puertas del vallado. Otros cuatro subsaharianos lograron acceder a la zona entre vallas y fueron conducidos al lado marroquí de inmediato.

Una hora antes del intento de entrada, el helicóptero de la Benemérita sobrevolaba ya la zona fronteriza por la que se esperaba la llegada de los inmigrantes y al menos una veintena de vehículos de la Guardia Civil, entre agentes de Frontera y antidisturbios de los Grupos Rurales de Seguridad (GRS), se colocaba de manera estratégica en los extremos del área acotada para dirigir a los subsaharianos hasta el centro de la misma.

En pocos minutos decenas de patrullas españolas y marroquíes tenían controlada la situación y conseguían dispersar a dos terceras partes del millar de subsaharianos. Algo más de 300 inmigrantes lograban acercarse a la alambrada pero la rapidez de las Fuerzas Auxiliares magrebíes y la efectividad de la malla anti-trepa, ya colocada en la práctica totalidad del vallado, impedía que superaran siquiera el primero de los muros metálicos.

Hasta siete autobuses desplazó la Gendarmería Real marroquí al lugar de los hechos para trasladar a los más de trescientos inmigrantes que detenidos tras el intento de entrada. Tras ser identificados en la comisaría principal de Nador, serán trasladados a la periferia de ciudades como Fez y Rabat.

Este intento de entrada deja claro que los campamentos clandestinos que se levantan en torno al monte Gurugú se han vuelto a reactivar y a llenar de subsaharianos cuya única intención es intentar acceder a Melilla, lo que hace presagiar un verano intenso con una presión migratoria fuerte y constante sobre la ciudad autónoma, como ya ocurriera el pasado año 2013.