DESPLOME DE LA TECNOLOGÍA DIÉSEL

Lo habían advertido las principales patronales de la industria automovilística, los fabricantes (Anfac), los concesionarios (Faconauto) y los vendedores (Ganvam), y el miércoles pasado, en rueda de prensa, lo confirmaron las últimas cifras de matriculaciones. En julio la demanda de vehículos diesel por particulares se desplomó un 31% y solo supusieron un 20% de sus adquisiciones. También descendió, aunque bastante menos, en otros canales como las empresas y las alquiladoras ('rent-a-car'). El motivo fue el mismo: «Una mayor inquietud» de los compradores tras los últimos anuncios del Gobierno.

De un lado, el incremento de la presión fiscal sobre el gasóleo; por otro, que este combustible parezca tener «los días contados» por motivos de eficiencia energética, según dijo recientemente la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Desde Faconauto lamentan que ese tipo de manifestaciones «desde distintos organismos públicos» -también varios ayuntamientos preparan restricciones al tráfico para esos vehículos en el centro de las ciudades-, al final, «provocan mucha incertidumbre» y tienen un impacto «tan inmediato como negativo».

No obstante, desde su máximo de ventas en 2010 -entonces el 71% de la demanda de automóviles nuevos era para el diésel- el descenso en las compras de estas motorizaciones ha sido progresivo. En enero ya no llegaban a la mitad de las operaciones (solo el 41,8%) y en julio superan por poco un tercio de ellas (36%). Esto contrasta con la buena evolución general de las matriculaciones, que el mes pasado subieron un 19,3% hasta sumar 131.716 unidades. En lo que va de año el alza acumulada es del 11,4% (865.845 vehículos en total), con crecimientos de doble dígito tanto en el mercado de particulares como entre las empresas.

En cuanto al reparto de la tarta, aunque los motores híbridos y eléctricos siguen ganando terreno poco a poco apenas alcanzan el 6% de la demanda durante el 2018.

 

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