Los demás Cupra

::

Los futuros proyectos de Cupra se centran primero en pequeños modelos, como el Ibiza y el Arona, que demuestran el potencial de la nueva marca en lo referente a diseño y tecnología. Aunque no se han confirmado aún como integrantes de la gama, estos coches representan unos impactantes ejercicios de estilo y con la posibilidad de ampliar los elementos Cupra a otros segmentos.

Otro de los Cupra presentados, en este caso como edición especial, es el Seat León Cupra R ST. Se trata de otro miembro de la familia, con carrocería de tipo familiar, que mantiene el mismo carácter sofisticado, exclusivo y de altas prestaciones del Cupra Ateca. Dispone del mismo motor dos litros de 300 caballos de potencia, la tracción 4Drive y el cambio automático de tipo doble embrague DSG.

El vehículo destaca por los detalles exteriores e interiores en color cobre, acordes con el diseño inconfundible. Asimismo, incorpora piezas aerodinámicas en fibra de carbono, un impactante sonido del escape, llantas de aleación en color cobre y frenos de altas prestaciones. El coche se empezará a vender a finales de año.

En el apartado de competición, el Cupra TCR es el primer modelo de competición de la marca. Un modelo derivado del León de «carreras» que participa de manera oficial en el campeonato TCR Series. Aunque de momento no hay una versión de calle, el Cupra TCR destaca por el nuevo logo tanto en la parte frontal como en la trasera sobre el emblemático color cobre oficial. Preparado para que desarrolle las mejores prestaciones, lleva un volante, capó y asientos desarrollados para competición, además de una unidad de control electrónico con software adaptado.

También va a ser novedad el Cupra e-Racer, otro vehículo de competición y primer modelo eléctrico de la nueva marca. Cupra apuesta por un futuro campeonato con vehículos exclusivamente eléctricos, con el e-Racer que deriva del Seat León pero con baterías que proporcionan la potencia de un coche de gasolina.

Destaca por sus cuatro motores, situados en la parte posterior, que desarrollan una potencia máxima total de 680 caballos a un régimen máximo de 12.000 revoluciones y con una sola marcha. Alcanza una velocidad máxima de 270 km/h, almacena una batería con 6.072 pilas y acelera de cero a cien como un superdeportivo, en poco más de tres segundos.

La batería arroja en la báscula media tonelada. En concreto, son 450 kilos lo que representa una tercera parte de lo que pesa todo el coche. Uno de los mayores retos que han afrontado los ingenieros ha sido su colocación debido también al volumen. Al final, va repartida por toda la parte inferior para un mejor equilibrio y funcionalidad.

La batería de este coche eléctrico es tan potente como las de 9.000 teléfonos móviles conectados al mismo tiempo. Un total de 23 paneles, de 264 unidades de carga cada uno, son la fuente de energía de este vehículo. Y para recargarlo por completo solo se necesitan 40 minutos.

En competición es obligado una buena aerodinámica y el coche cuenta con un diseño para conseguir la mejor penetración en el aire. Aparte del gran alerón posterior, los retrovisores son unas pequeñas minicámaras, para que el conductor visualice todo lo que sucede a su alrededor en una gran pantalla integrada en el salpicadero.

Como en un modelo de carreras habitual, a esta estructura se le añaden elementos necesarios como esa jaula típica conocida como el arco de seguridad, imprescindible en competición, y otros elementos.

 

Fotos

Vídeos