A vueltas con Primero de Mayo

Aspecto que presentan algunas de las terrazas instaladas en la plaza Primero de Mayo junto a las vallas de las obras. :: /Juan Marín
Aspecto que presentan algunas de las terrazas instaladas en la plaza Primero de Mayo junto a las vallas de las obras. :: / Juan Marín

Los dueños de los bares se quejan de que los trabajos para volver a remodelar la zona se ejecuten en la época en que sitúan sus terrazas | Los hosteleros critican que la nueva reforma de la plaza se realice en verano

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGOLogroño

La plaza Primero de Mayo vuelve a estar en obras. Ahora que es tiempo de terrazas y de que los chavales expriman estos meses sin colegio para disfrutar del verano al aire libre, este céntrico espacio de Logroño presenta de nuevo zonas valladas y acoge la entrada de maquinaria.

Agua y Jardín ultima estos días los trabajos de reforma acordados con los vecinos, comerciantes y hosteleros. Todos coinciden en que la actuación resulta «necesaria» para mejorar el aspecto de una plaza cuya remodelación finalizó hace tres años y cuyo resultado generó bastante polémica, porque no satisfizo a los usuarios de la misma.

Las vallas limitan el espacio y las terrazas quedan encajonadas.
Las vallas limitan el espacio y las terrazas quedan encajonadas. / Juan Marín

«De momento se está cumpliendo el compromiso que el Ayuntamiento alcanzó con nosotros y estamos a la espera de que los trabajos finalicen para hacer una valoración», señala José Luis Gil, de la junta directiva de la Asociación PlayParSur.

«A ver si llegamos a un final», remata Gil, en alusión a que la remodelación del área comenzó a proyectarse en el 2010 y, ocho años después, aún falta que concluyan las obras en curso y que se lleve a cabo la subsanación de deficiencias en las zonas verdes, que dejó la actuación de reforma de la plaza que finalizó en el 2015.

A los hosteleros y comerciantes lo que no les gusta es que la actuación acordada con ellos y los vecinos se esté ejecutando en estas fechas, propias para las terrazas y en las que los niños no tienen colegio y pueden jugar en Primero de Mayo.

«En un principio nos dijeron que serían en octubre, luego en abril y las están haciendo ahora», expone María Filip, del bar Elixir, uno de los que saca mesas y sillas al exterior. «Encima que ahora mucha gente se marcha a los pueblos y hay poco trabajo, tenemos esto», lamenta.

Y es que, a su lado, Paula Inchausti, del bar El Periplo, indica que las obras generan «mucho ruido y polvo», además de que les deja la terraza «súper comprimida» por el vallado. «Algunos clientes que solían venir por las mañanas se están yendo a otras zonas y otros se quejan por la polvareda y el ruido que levanta la radial», asegura.

«Nos pasamos el día limpiando las mesas y los cristales», ilustra. «Tenemos que cerrar la puerta a veces porque el polvo se mete hasta dentro del bar», agrega Filip. Así que no resulta extraño que todos vuelvan a coincidir en que «cuanto antes acaben, mejor».

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