Un taxi muy femenino

Beatriz González, apoyada en su taxi (adaptado), junto al puente de Vara de Rey/Juan Marín
Beatriz González, apoyada en su taxi (adaptado), junto al puente de Vara de Rey / Juan Marín

Beatriz González, de 38 años, es la primera mujer en lograr una licencia municipal | Los horarios flexibles, la independencia y el gusto por conducir llevaron a esta madre de dos hijos y de Ausejo a ponerse al volante de un taxi

África Azcona
ÁFRICA AZCONALogroño

«Mis clientes comparten conmigo sus historias, me piden consejo, algunos me dicen que no saben con quien hablar, hay muchos problemas por ahí...». Al volante, Beatriz González siente una energía muy positiva, le encanta su trabajo, por la sensación de participar en mil historias humanas, porque es combinable con tener hijos y, sobre todo, porque le encanta conducir. Natural de Ausejo, esta madre de dos niños es la única taxista de Logroño y, desde esta semana, la primera mujer en conseguir la primera licencia de taxi. Le precedió hace ocho años Noemí de Diego, pero durante los tres que circuló por la ciudad lo hizo como asalariada. Beatriz lleva ya un año con su coche en propiedad y se le ve encantada. «Tengo independencia, decido mi horario, y trabajo en una ciudad sin los agobios de las grandes capitales...».

Ha sido ahora cuando ha conseguido los papeles, pero lleva un año circulando. «Me acuerdo perfectamente del primer día, estaba muy nerviosa: fui a recoger a una chica en la calle Cigüeña para llevarle a la estación de autobuses, no abrí la boca». Con la responsabilidad de levantar el peso de una familia, es consciente de que por delante tiene muchos kilómetros que recorrer hasta pagar la licencia que le transmitió el anterior titular, un taxista que le dio el relevo acompañado de un consejo que no olvida: «Ten paciencia y que no me queme la noche». Por respeto a él no quiere decir lo que le costó el traspaso, «pero sí tendrá que trabajar muchas horas, «muchísimas, bastante más que 40 semanales o 80....». «Hay que pagar la licencia y tirar para adelante con los niños, procuro salir todos los días, sobre todo cuando están en el cole». «¿Si es fácil conseguir una licencia? Si tienes dinero y ganas, sí; esto es para mí como invertir en un trabajo. Me enteré de que vendían licencias en Logroño y me dije ¿por qué no?».

Estuvo empleada once años en una empresa de muebles en Viana, ha participado en la campaña de champiñón de su pueblo, donde también trabajó como taxista, y ahora, cumplidos los 38 años, ha decidido dar el salto y tomar las riendas de su destino en un sector donde todavía la presencia de una mujer sorprende. «No está asumido, muchos se extrañan todavía. Las mujeres cuando me ven se alegran y les da confianza, pero he tenido que oír más veces de las que quisiera, por parte de algunos chicos, frases como 'conduces muy bien para ser mujer'». Sombras y luces de un trabajo en el que Beatriz, una mujer sin duda con arrestos, no elude la peor cara de su nuevo empleo como es salir de noche, algo, reconoce, para lo que hay que estar preparada porque nunca se sabe lo que puede pasar.

«Hay gente que no tiene respeto, no valora. En una ocasión se montó un cliente bebido, que desde el principio empezó a comentar que le estaba llevando por el camino más largo... terminó por decir que no me iba a pagar. Llamé a la Policía y ahí se acabó todo». Pero si hay un público agradecido, éste es el de las personas con movilidad reducida. Beatriz conduce uno de los siete taxis adaptados que circulan por la ciudad. «Es muy muy gratificante, me gusta mucho interactuar con ellos», destaca y añade para terminar: «Me han recibido bien», habla así del colectivo de taxistas. «Nos tenemos que ayudar, entre semana el tema está un poco flojo, esto se mueve los fines de semana».

 

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