La sociedad del soterramiento asegura que no ha incurrido en sobrecostes

Estado de la obra en 2017./Juan Marín
Estado de la obra en 2017. / Juan Marín

LIF 2002 afirma que la «pequeña» desviación del 6,34 % que se ha producido se sustenta en diversas causas

EFE

La sociedad Logroño Integración del Ferrocarril (LIF) 2002 ha asegurado este martes que no ha incurrido en sobrecostes de sus actuaciones desde el inicio de su actividad en 2003 y ninguna de las obras que ha financiado han superado el precio con el que salieron a licitación.

En una nota firmada por su director general, Santiago Miyares, se ha referido al informe del Tribunal de Cuentas, que compara la previsión inicial de costes contemplada en los convenios fundacionales, en el caso de Logroño firmado en 2002, con la previsión actualizada de costes calculada a 31 de diciembre de 2016, según recoge Efe en una nota.

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LIF 2002 ha afirmado que ninguna de las obras financiadas por esta sociedad han superado el precio con el que salieron a licitación y la «pequeña» desviación del 6,34 % que se ha producido se sustenta en diversas causas.

Entre ellas, ha citado la revisión de precios en algunos de los contratos, el derecho contractual amparado por la Ley de Contratos del Sector Público, la necesidad de tramitar alguna modificación de acuerdo a esta ley y la subsanación de situaciones imprevistas o incrementos de mediciones de proyecto.

Ha explicado que todos los costes de la actuación de LIF se financian con cargo a un crédito de 220 millones de euros, concedido por un sindicato de entidades bancarias.

Se han pagado, con cargo a este crédito, la totalidad de las obras ejecutadas; así como los y de estructura, y, en la actualidad, queda disponibilidad suficiente del crédito para el pago de las obras y demás actuaciones pendientes hasta la conclusión de la primera fase del soterramiento.

Las cuentas anuales de LIF han sido auditadas anualmente desde el inicio de su actuación por un auditor independiente, quien, en todas las auditorías, ha emitido un informe sin salvedades, ha añadido.

Sus datos indican que las últimas cuentas anuales auditadas han sido las de 2017 y la opinión del auditor, al igual que en ejercicios anteriores, fue que esas cuentas expresan, en todos los aspectos significativos, «la imagen fiel del patrimonio y de la situación financiera de la sociedad a 31 de diciembre de 2017».

LIF ha recordado que el coste inicial previsto para la totalidad de las tres fases del soterramiento eran, en el año 2002, de 187 millones de euros y, a 31 de diciembre de 2016, ascendía a 420.

Convenios sin «adecuado nivel de concreción»

También afirma que, como el propio Tribunal de Cuentas destaca, los convenios fundacionales adolecían del adecuado nivel de concreción en la cuantificación de sus costes y los mayores aumentos se han producido en obras ferroviarias, debido a que las estimaciones estaban basadas en estudios informativos de las obras, en el caso de Logroño era de 1999, que fueron concretadas con el necesario grado de definición en los proyectos constructivos.

El Tribunal de Cuentas recomienda, para corregir esta situación, la modificación de los convenios fundacionales para adaptarlos a la realidad actual y ajustar el coste de los proyectos inicialmente previstos.

Para analizar si LIF ha incurrido realmente en sobrecostes en el desarrollo de sus actuaciones, según esta sociedad, es necesario comparar la previsión de costes de los proyectos constructivos que sirvieron de base para la licitación y contratación de las obras con la liquidación de las mismas.

El resultado de esa comparación en las obras ya finalizadas y financiadas por la sociedad, independientemente de si fueron contratadas por LIF 2002, ADIF o el Ayuntamiento de Logroño, indica que el importe de licitación total fue de 155,4 millones de euros, según los proyectos constructivos; el precio de adjudicación global fue de 133,1 y el precio de liquidación conjunto de 141,6.

«La comparación, sin las debidas explicaciones, entre estimaciones de costes basadas en estudios informativos de hace casi veinte años y las previsiones actualizadas de costes pueden inducir a error», según LIF.

Para esta sociedad, la comparación que realmente mide si se ha incurrido en sobrecostes es la que se realiza entre el precio de licitación de las obras con arreglo a los proyectos constructivos y su liquidación.

Y, en este sentido, ha incidido, ninguna de las obras financiadas por LIF 2002 han superado el precio con el que salieron a licitación y la «pequeña» desviación del 6,34 % que se ha producido se sustenta a diversas causas.