SÍSIFO Y Y0

Condenado a subir una roca a lo alto de una colina para, a punto de llegar a la cima, escapársele de las manos y tener que empezar de nuevo. Sísifo, héroe trágico de la mitología griega, es conocido por su castigo: empujar cuesta arriba una piedra por una montaña que, antes de alcanzar su destino, rueda hacia abajo, repitiéndose una y otra vez tan frustrante tarea. Una y otra vez. Una y otra vez. Y así hasta la eternidad sabiendo que es un trabajo infructuoso, de nunca acabar. La realidad es que, en cualquier ámbito de la vida, somos muchos los que llegamos a sentirnos Sísifo en algún momento concreto. Y pasa que para los periodistas locales, palabra de quien hace 10 años leyó que llegaría en AVE, esos momentos dejan de ser puntuales para convertirse en lo habitual. Pasa en Logroño y pasa en León, en Toledo, en Ciudad Real, en Cuenca o en Badajoz. Hablaba con un 'colega' sobre cómo estaban las cosas por el Ayuntamiento que en su día 'cubría' -información municipal, como aquí- y me decía que podría volver a mi puesto y ponerme al día, como dijo aquel a Zapatero con la economía, «en dos tardes». Uno llega a pensar eso en Logroño y, por tanto, en La Rioja, tras una década informando de asuntos que, como el empuje de Sísifo al peñasco, escribe, reescribe y vuelve a escribir sin poner nunca el punto y final. Una labor perpetua en forma de Ronda Sur, desdoblamiento de la N-232, presa de Enciso («del Enciso», según Casado) o de Maristas, CCR, monte Cantabria, Valbuena, la Villanueva o avenida de la Sierra. No vine en tren de alta velocidad -aunque se ve la estación-, pero al poco pude cruzar en autobús por el túnel de Piqueras. Arriba, eso sí, se veía cómo a Sísifo volvía a caérsele la piedra rodando puerto abajo. Él, resignado, resoplaba... como yo.

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