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Tragos con cordura

María e Izan charlan sobre alcohol con un grupo de jóvenes. :: miguel herreros/
María e Izan charlan sobre alcohol con un grupo de jóvenes. :: miguel herreros

Voluntarios de la campaña de Logroño para concienciar sobre el consumo de alcohol hablan de su experiencia en las fiestas

I. GARCÍA

Se acerca la medianoche en Logroño. Es el día de San Mateo y por las cercanías de El Revellín empiezan a vislumbrarse botellas de vino, ron, vodka y otras bebidas. Y entre los jóvenes que las portan, dos chalecos naranjas destacan en la oscuridad. Son los que portan María e Izan, protagonistas de una de las iniciativas promulgadas por el Ayuntamiento de la capital riojana durante las fiestas para concienciar sobre el consumo de alcohol.

El cometido de estos informadores era charlar con los menores de edad sobre sus hábitos y sobre el conocimiento que tienen de las consecuencias que se derivan de beber alcohol. «En general, nos recibieron muy bien», afirma María. «Nosotros intentábamos que nos vieran como unos amigos más para se abrieran y nos respondieran a las preguntas que les hacíamos», añade.

Aun así, al principio los jóvenes veían a estos informadores con cierto recelo y con dudas, pero su cercanía hizo que pronto cambiaran esa percepción. «De hecho, una noche acabamos rodeados de grupos que querían charlar con nosotros», cuenta María. «Lo cierto es que nos hemos encontrado con gente muy maja y la mayoría sabe que consumir alcohol tiene consecuencias, aunque dicen que aun así beben para socializar», apostilla.

De igual manera, la monitora cuenta que una de las peticiones que más le trasladaron es la necesidad de instalar más papeleras para poder depositar la basura. «Y también creen positivo que se establezca a un mayor control para evitar borracheras a edades tempranas como los 14 o los 15 años», remata María, quien explica igualmente que aquellos jóvenes que no habían consumido alcohol tuvieron premio en forma de auriculares o un USB.

Punto de información

Aparte de esa campaña de concienciación cuyo objetivo era informar y evitar en la medida de lo posible que los menores consumieran alcohol, el Consistorio logroñés puso en marcha otras actuaciones como la instalación de un punto de información, ubicado en la plaza de San Agustín. «Se ha acercado mucha gente a él», asegura José, uno de los responsables de esta propuesta.

Además de diferentes y variados folletos relacionados con el alcohol, sus consecuencias y las sanciones que se pueden derivar de su consumo, en la carpa se realizaban pruebas de alcoholemia a quien quisiera. «Queríamos que la gente no cogiera el coche si había bebido y que se marchara a casa andando o utilizando el transporte público de la ciudad», señala José. «Y lo cierto es que han sido muchos los que han venido para comprobar qué tasa daban», apuntilla. La cordura es importante, también en las fiestas.

 

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