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Sorpresa Anarcoyeyé

Sorpresa Anarcoyeyé
Justo Rodriguez

El Espacio Peñas 2.0 abre los conciertos de San Mateo con una buena respuesta por parte del público desde primera hora de la tarde

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

La primera jornada de San Mateo se saldó con una amplia y variopinta programación musical. Hubo de todo, hasta jotas y folk, incluido el ya habitual DJ (Diego Aguas este año) en el chupinazo. Probablemente por la ola de gente que produce este momento y por la cercanía de La Laurel y la Mayor, la sorpresa saltó a primera hora de la tarde con el primer concierto del Espacio Peñas 2.0. La Orquestina Anarcoyeyé llenó a reventar el espacio. El grupo riojano de 'revivals' disfrutó de su gran concierto en un horario inhabitual, las 17 horas. «Se retiraron las mesas de una comida que hubo de interpeñas y empezó a llegar todo el mundo que venía del 'chupinazo', parece que se enteraron del concierto, se corrió la voz», describe el batería Francisco José Larrea, señalando, por cierto, que «se fue llenando conforme se apartaba el sol». «La sensación fue muy buena y muy bonita, había público de todas las edades», subraya el músico, aunque el momento álgido fue «una conga espectacular con todo el recinto bailando». A última hora de la tarde hubo más, mucho más, primero con Míchel García y Gloria Milon en el parque del Carmen y Los Siderales en la plaza 1º de mayo.

La calle Ateneo Riojano conserva aún los carteles de su antigua nomenclatura, Primo de Rivera, y ayer se cortó para poder disfrutar del concierto de Dexpita2, una banda de versiones que ofrece, según anunciaba una pancarta, «rock 100% nacional». Interpretaron canciones de clásicos como Loquillo y Burning en la puerta de la Biblioteca Rafael Azcona y lo cierto es que es agradable que el ciudadano disfrute de la calle, incluida la calzada, sin vehículos estacionados. La peña Los Brincos promovió esta actividad en la que, eso sí, por momentos parecía tener más clientes en la barra de su local que público atendiendo al concierto. En primeras filas sólo bailaban los niños. Aquello tenía cierto aire de antaño, no sólo por el repertorio. Los bafles, en las esquinas del escenario, estaban alzados sobre barcas de cerveza. Sólo un globo de Peppa Pig que sobresalía entre el público, atado al carrito de un bebé, anclaba aquel acto sobre el presente. Dexpita2 sonaron bien y las canciones elegidas fueron acertadas.

El Parrilla Rock, en la plaza del Parlamento, comenzó con retraso. Primero actuaron los murcianos Meatpies, que exhibieron instrumentos musicales caros (atrás quedaron los de segunda mano de los grupos jóvenes emergentes) para interpretar un rock y un 'soul' con una voz que, salvando las distancias, recordaba a la de Joe Cocker. Dos muchachos disfrazados «de verde» -como describió, sin ninguna pista más, el cantante de Meatpies- se pasearon por la plaza como si aquello fuera una adivinanza. Después actuó Fake Teddy, una de las prometedoras bandas de la escena local, arrancando con la desgana propia del 'grounge' y adquiriendo intensidad poco a poco. En la segunda o tercera canción invitaron a subir al escenario a «una persona importante», un amigo con quien están rodando un cortometraje. Parecía que iba a cantar con ellos, pero el muchacho subió, saludó y se esfumó. Los quince minutos de gloria que vaticinó Andy Warhol a todo el mundo se redujeron a apenas dos o tres. Cerraron el cartel de la primera noche del Parrilla Rock los zaragozanos De la Cueva.

Los Zapa, Silenciados y Porretas

En el Espacio Peñas 2.0 un miembro de la organización confesaba que «aún nos estamos recuperando» tras la Orquestina Anarcoyeyé mientras ya actuaban Los Zapa, grupo de Rincón de Soto surgido de los Zapatrús. El recinto no llegó al número de espectadores de la tarde pero registró una buena entrada, nunca con menos de un millar de espectadores. Y lo cierto es que la gestión del espacio ha sido buena porque la zona ha quedado diáfana para el Espacio Peñas 2.0, ya no la comparte con la Caseta de Andalucía, que ha pasado al Revellín, e incluso el escenario es mejor, más espacioso, para las bandas. Sólo cabe señalar como negativo el pestilente olor a meaos de todos los alrededores, un daño colateral causado por los guarretes.

Los Zapa ofrecieron un punk-rock de los 90 muy intenso y con letras básicas pero a veces tan contundentes que parecían 'heavys' (valga como prueba el verso «el infierno es demasiado dulce»), a ritmo de calimocho, con referencias a Rajoy -aún- y a Eskorbuto, un binomio imposible. De vez en cuando aparecían sobre el escenario invitados que lo mismo hacían de coristas que de segundo cantante. Al final, el cantante agradeció la entrega del público: «Gracias a todos, habéis sido un público de puta madre. Gracias por aguantarnos, sobre todo a mí».

A continuación actuó Silenciados, grupo de Fuenmayor, a su vez, surgido de otro, Silencio Absoluto. De hecho, los temas más coreados fueron los originales de esa banda madre, como 'Camisa de once varas' y 'Esta es mi historia', en la que se encendió una bengala en las primeras filas del público, como si el Espacio Peñas 2.0 fuera un estadio griego. La música siguió en la línea 'noventena' pero a un ritmo no tan vertiginoso. En la canción 'A trancas y barrancas' el grupo estuvo acompañado de tres percusionistas de la batucada Tarumba Percusión. Silenciados ofreció un concierto largo, se explayaron a gusto y lo dieron todo a un público ávido de rock urbano y que, sin embargo, en la transición escuchaba a Guirimbi Rock DJ pinchando a Rammstein y The Chemical Brothers.

La noche la cerró uno de los cabezas de cartel de la programación del Espacio Peñas 2.0, Porretas. El batería estiró y calentó como un boxeador antes de comenzar a tocar. Sus compañeros salieron al escenario uno, en vaqueros, otro, con pantalones de cuero; y el cantante, con 'piratas' de camuflaje. Nada que ver con el impecable uniforme de la Orquestina Anarcoyeyé. Desconcertante fue que la canción de introducción que sonó fue el 'Always look on the bright side of life' de la película de los Monty Python 'La vida de Brian' para, a continuación, abrir con 'Hortaleza': «En el barrio de Hortaleza, en el barrio de la juerga, rock and roll a toda mecha». Colgado del escenario y entre el público, pancartas de Stop Represión Rioja que decían «Pablo y Jorge. Absolución. No hay caso». Aunque la canción con la que se congraciaron con el público, sobre todo con los jóvenes, fue la segunda, 'Jodido futuro', gracias a su estribillo: «Y si somos el futuro, por qué nos lo ponéis tan crudo, media vida estudiando, si luego te van a dar por culo».

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