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Regresar diez años después

Una buena parte de los alumnos que compartieron aulas en Logroño se reunieron ayer en fiestas. / M. HERREROS
Una buena parte de los alumnos que compartieron aulas en Logroño se reunieron ayer en fiestas. / M. HERREROS

Un grupo de exalumnos Erasmus de la UR regresan a Logroño en San Mateo

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

Ayer, día de San Mateo, un grupo de ex alumnos de la Universidad de La Rioja se reunieron en Logroño para volverse a ver después de diez años. La singularidad es que son todos Erasmus y la mayoría ha regresado a la capital riojana por primera vez tras su época universitaria.

Un ejemplo es Dmitri Montenegro, brasileño de 31 años, hoy abogado y que estudió Derecho en la UR. «Decidí hacer un intercambio porque no estaba totalmente seguro de mi carrera profesional. Y Logroño fue para mí la opción perfecta, no convencional como Barcelona, Madrid y Salamanca», recuerda. Y asegura, además, que tuvo «suerte» porque «conocí una cultura muy rica e hice grandes amigos». Compartía un piso con otras cuatro personas de diferentes países: Canadá, Croacia, Italia y Brasil.

LA QUEDADA MATEA

Dmitri Montenegro Ribeiro Brasil
Carlo Buffo Italia
Juliana Machado de Souza Brasil
Manuela Basta Italia
Gergely Brassnyo Hungría
Mihaela Tila Rumanía
Yulia Hestbaek Dinamarca
Katharina Drees Alemania
José Thiago Souza de Oliveira Brasil
Roberto Corradetti Italia
Cornelia Schmedeshagen Alemania
Josivania Joaquinia Brasil
Sabrina Kuehr Alemania
Dellina Verdon Francia
Stéphane Giménez Vignoli Francia
Richard Mackenzie Estados Unidos

La vuelta a Logroño es algo especial porque «San Mateo representa las fechas en las que casi todos llegamos a la ciudad, un poquito antes de las clases. Y, por supuesto, todos nos quedamos muy sorprendidos con la gente por la calle y las fiestas por la noche». Los fuegos artificiales y la «costumbre de beber vino y salir de tapas por los incontables bares» es lo que más le gustaba de las fiestas a Dmitri. Ayer quedaron todos a almorzar en un bar de La Laurel y subir al monte Cantabria para «recordar uno de los días más maravillosos del 2008 y quizás de mi vida».

Uno que no viajará pero que estará presente es el italiano Roberto Corrabetti, de 33 años, porque reside en Logroño desde el 2008. No regresó a su Roma natal. Aquí se casó, aquí trabaja y aquí ya es padre de un niño riojano, después de haber pasado por la UR, donde cursó Filología Hispánica. «Me llamó la atención porque era el único destino libre que quedaba, nadie lo había elegido en mi universidad y por eso yo quise venir», recuerda Roberto.

Fue todo un cúmulo de casualidades. Aterrizó en Zaragoza y llegó a Logroño en autobús, en el viaje conoció a otro italiano que venía a la ciudad a trabajar como empedrador y con él disfrutó de la primera jornada de las fiestas de San Mateo. «Me habían recomendado no viajar en estas fechas, por ser San Mateo, pero gracias a que lo hice el primer día ya conocí a medio Logroño, supe quién era Makoki... y me empapé de la cultura riojana muy pronto», cuenta Roberto.

La idea de volver a encontrarse los Erasmus que pasaron por la UR el curso 2007-08, recuerda Roberto, fue «de los brasileños». Realmente eran un centenar de alumnos extranjeros aquel curso y ayer regresaron a Logroño una docena. «Después del almuerzo no hemos preparado nada, irá sobre la marcha porque cada uno querrá hacer una cosa con su familia. Nunca preparábamos nada y siempre salía todo bien», declara Roberto «con la ilusión» del reencuentro. «Yo llevo diez años sin ver al que fue mi compañero de piso, un húngaro», apunta. Y otra sensación es que «algunos dicen que no saben si podrán beber como antes». Seguro que ayer, al final, se animaron.

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