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«Nadie escuchará a tipos como Maluma en unos años ni dejarán ni una puñetera canción para la historia»

Kiko Veneno, en una imagen promocional. :: l.r./
Kiko Veneno, en una imagen promocional. :: l.r.

El popular autor de 'Échate un cantecito' abre esta noche (24 horas) la programación de conciertos en la Plaza del Ayuntamiento

Teri Sáenz
TERI SÁENZLogroño

Lenguaraz y honesto a partes iguales según su propia confesión, Kiko Veneno (Figueras, 1952) tiene ganado tras 40 años de carrera el respeto de hasta quien no comulga con himnos ya clásicos del cancionero nacional de 'Superhéroes de barrio', 'Joselito' o 'Pata Palo'.

- Casi nadie está nunca conforme con la programación musical de San Mateo, pero en su caso ha habido este año casi unanimidad.

- Sin ser nada monárquico, eso me llena de orgullo y satisfacción. Para alguien como yo que he pasado toda la vida ayudando a la construcción de una música popular que llegue a fundirse con la gente, esa repercusión es lo máximo que puedo pedir.

«Me he pasado toda la vida ayudando a construir una música popular que llegue a fundirse con la gente»

- Y eso que una buena parte de los que le verán esta noche no habían ni nacido en 1977, cuando publicó su primer disco 'Veneno' junto a Rafael y Raimundo Amador.

- Yo no soy un artista como por ejemplo Aute, que tuvo un éxito inmediato desde el inicio. Lo mío es una carrera de largo recorrido con el hito de 'Échate un cantecito' y 'Veneno', un álbum que no se entendió hasta 30 años después. Fue una apuesta tan experimental y rompedora que incluso a día de hoy hay mucha gente que aún no lo asimila. Aún así contiene temas fantásticos que sigo tocando en directo como 'Me junto con toda clase de delincuentes'.

«España no podrá mirar hacia delante hasta que no se limpien las cunetas y se cierre el Valle de los Caídos»

- Un disco, además, que fue censurado por aquella polémica portada con una barra de hachís.

- Aquello fue sólo un truquillo infantil de la compañía para vender algo más, porque estuvo años en un cajón y sólo mucho después pudo comprarse por el Rastro de Madrid para convertirse en disco de culto.

- Se lo preguntaba por la libertad de expresión y cómo hay cosas que parecen haber cambiado poco.

- ¿Hablamos de política?

- Lo que a usted le parezca.

- A Valtonyc no le conozco ni aplaudo sus gamberradas, que dudo de que tengan ningún mérito artístico. Lo que me duele en el corazón son casos como el de Willy Toledo, un gran actor acosado por una derecha que sigue siendo franquista. Hasta que no se limpien las cunetas, cierren el Valle de los Caídos y se supere esa mentalidad España no podrá mirar hacia delante. Pero a la derechona facha eso le da miedo, porque es el arma que siempre guarda para dar miedo y a cuyo amparo hace cosas como la Ley Mordaza y un sistema corrupto en todos los sectores que alcanza desde el Rey hasta la política, la universidad, la banca...

«El poder que da la música para controlar a las masas y aprovechar esa superioridad para hacer propaganda emocional es un peligro y »

- ¿Tan negro ve el panorama?

- Lo positivo es que desde el 15M ya no se pueden cometer las trapacerías que el poder ha hecho robándonos a manos llenas y pervirtiendo la democracia. Afortunadamente, ya se ha acabado con esa impunidad. Hay más transparencia, mayor información y la posibilidad de llamar a las cosas por su nombre.

- ¿Y el poder que tiene la música y artistas mediáticos como usted para cambiar las cosas?

- Sobre un escenario con miles de personas delante hay una tentación de sacar el Hitler que todos llevamos dentro, como hacen muchos músicos que levantan la mano para agitar al público e inculcar consignas por muy bienintencionadas que sean. El poder que da la música para controlar a las masas y aprovechar esa superioridad para hacer propaganda emocional es un peligro y sólo me interesa para tratar de evitarla.

- Pues es la actitud de músicos que se han convertido en fenómenos mundiales y marcan tendencia.

- ¿Como Maluma? Oigo el desprecio con que habla de las mujeres, la zafiedad de su música y se me revuelven las tripas. Pero no hay que darle importancia. En unos años no escuchará nadie a ese tipo de gente aunque ahora tengan millones de seguidores ni dejarán ni una puñetera canción para la historia, que es a lo que aspira un artista de verdad.

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