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«Cada San Mateo tiene que ser el mejor porque lo mejor está por venir»

Recuerdos mateos en 'La Golosina'. La alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, posa en la histórica golmajería de Portales, donde cuando era niña iba con sus primos a comprar sus primeras golosinas. :: S. t./
Recuerdos mateos en 'La Golosina'. La alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, posa en la histórica golmajería de Portales, donde cuando era niña iba con sus primos a comprar sus primeras golosinas. :: S. t.

Cuca Gamarra Alcaldesa de LogroñoRecuerdos de la niña logroñesa que ha llegado a regidora municipal

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

Cada San Mateo y cada momento tiene que ser el mejor, diferente con el paso del tiempo, lógicamente... Las cosas, y también las fiestas, hay que mirarlas con la nostalgia propia de aquello que has vivido, pero con la mirada puesta en todo lo que te queda por vivir. Y siempre, y así lo creo, con la idea de que lo mejor está por venir».

Cuca Gamarra afronta los que son sus octavos sanmateos como alcaldesa, pero sus recuerdos de las que serán las 62 fiestas de la Vendimia Riojana se remontan a mucho antes, cuando en pleno disparo del cohete en la plaza del Ayuntamiento, con 16, 18 ó 22 años y su 'cuadrilla' de amigas, ni se le pasaba por la cabeza que un día sería ella la que estuviese subida al balcón encendiendo la mecha.

«Ni se me pasaba por la cabeza ni me interesaba, al menos en ese momento, porque como todos solo pensaba en disfrutar», dice hoy la regidora municipal contraria, eso sí, a la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor. «Todos los sanmateos que he vivido han sido muy populares y de fiesta en la calle, que es precisamente lo que los convierte en popular. Sí que hay un punto de inflexión marcado por el propio crecimiento de la ciudad, que de 60.000-80.000 habitantes pasa a superar los 150.000, y tal crecimiento va transformando también las fiestas en sus propias dimensiones», explica Gamarra, quien pone de manifiesto un hecho de sobra compartido: «Antes todo se congregaba en determinadas zonas que eran el centro, pero es que Logroño sólo era el centro». Que las 'barracas' estuviesen donde hoy se ubica la guardería Chispita de República Argentina, el ferial de entonces en el extrarradio de antaño, así lo evidencia.

«Los primeros recuerdos son los vinculados a la infancia...» «Me acuerdo de muchos de los bares, calle Mayor arriba, calle Mayor abajo»

-¿Cuáles son los primeros recuerdos mateos de Cuca Gamarra?

-Para quien es nacida en Logroño y logroñesa de toda la vida, los primeros recuerdos son los vinculados a la infancia y ahí aparecen Gorgorito, como no puede ser de otra manera; a quedar con mis primos para disfrutar juntos de las barracas y el circo; a ir a ver la salida de los toros de las peñas, que a mi madre le gustaba mucho llevarnos; a la fantasía del desfile de carrozas...

-¿Cómo se vivían las fiestas en casa de los Gamarra Ruiz-Clavijo?

-Las fiestas en mi casa se han vivido como creo que en todas las casas... en la calle, porque San Mateo es calle, a veces con buen tiempo y otras lloviendo, y como lugar de encuentro porque San Mateo es, ha sido y seguirá siendo cuando el resto de riojanos venían y vienen a Logroño.

Recuerdos de infancia, recuerdos mateos para la actual alcaldesa, compartidos con «niños de tu edad», en su caso, con sus primos. Y muchos de ellos, tal vez los más dulces, aún perduran en la golmajería 'La Golosina', en el corazón de Portales. Cuca Gamarra elige fotografiarse en el histórico establecimiento -data de 1946-, la tienda de toda la vida donde la 'niña' Cuca compraba violetas, pastillas de café con leche y los ya desaparecidos caramelos 'esquisoles'. «Si te habías portado bien había golosinas y patatas, que aquí había una tienda espectacular -al parecer se llamaba Samaniego-», recuerda cuando la fiesta se centraba en El Espolón, la Glorieta y Portales pero que, como siempre, ha estado muy vinculada a la vendimia, de lo cual logroñeses y riojanos son plenamente conscientes. «Estoy convencida de que no seríamos tan alegres si en una sociedad como la nuestra no estuviese tan presente todo lo que significa el Rioja para la misma», asevera. Pero hasta que llegó el vino... «comprar globos y petardos era algo propio de las fiestas para los niños de cualquier pueblo riojano».

-¿Y qué pensaría Cuca de niña viendo un programa como el actual tan repleto de actos infantiles?

-Diría que qué guay, y que cuántas cosas podría disfrutar... El impulso de la programación infantil se ha notado mucho, pero hay cosas que siguen estando pues el San Mateo tradicional siempre ha estado muy presente. La Cuca de aquellos momentos estaría ojeando el programa y marcando aquello a lo que querría ir, dando la tabarra en casa, como todos.

La niña creció, también como todos, y la infancia dio lugar a la juventud. Y a salir de otra manera. «Me acuerdo de muchos de los bares, de los de la calle Mayor, sobre todo, calle arriba, calle abajo. La Trompeta, que aún sigue abierta, los chamizos, no sólo de las peñas, sino de muchas cuadrillas de Logroño y por allí pasábamos todos los amigos, conocidos... o desconocidos».

Fuegos, conciertos y a prolongar la noche... «Ahora se ve con otra perspectiva, claro; cuando eres joven vives más de noche, y según ibas cumpliendo años era posible arañar unas horas más a tus padres, pero el San Mateo de día te permite disfrutar muchísimo, quedar con amigos, encontrarse con la familia y brindar por la alegría del reencuentro». Dicho queda.

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