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La guinda en forma de tributos

El Espacio Peñas estaba abarrotado./Antonio Díaz Uriel
El Espacio Peñas estaba abarrotado. / Antonio Díaz Uriel

El Espacio Peñas 2.0 cierra San Mateo con lleno en una noche dedicada a los homenajes de Rosendo, Platero y Tú y Extremoduro

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Sin apenas competencia musical en la última noche de San Mateo, aunque con la cuba ya enterrada, el Espacio Peñas 2.0 logró llenarse anoche con un programa dedicado a los grupos tributos. Nunca antes había contado con tanto público y los 'food trucks' no dieron abasto para atender a la clientela. El programa, eso sí, había sufrido variaciones. En principio iban a actuar tres grupos de tributo a Extremoduro, Platero y Tú y Marea, lo mismo que hace dos años y que en realidad es la misma formación de músicos con distintos cantantes, pero el tercero no pudo asistir y en su lugar se programó otra banda de homenaje, a Rosendo. Además, la organización reubicó antes a Los Zigalas, uno de los grupos cuyo concierto se tuvo que suspender el pasado lunes por la tormenta. Un buen detalle fue que en el último descanso, como música de fondo, se pinchó a Marea, una especie de compensación para el público y que, además, fue uno de los momentos álgidos de la noche.

Varias despedidas de soltero contribuyeron a sumar espectadores, con tipos disfrazados de barril y de loro pasando la gorra en un supuesto juego gracioso. Entre el público hubo de todo, desde adolescentes hasta adultos que paseaban por allí el carrito de sus hijos. Arrancó la serie de conciertos de grupos de tributo Para Bien o Para Mal, un homenaje a Rosendo en formato de trío que sonó muy bien. Dedicaron parte del repertorio a Leño, con canciones como 'El tren' y '¡Qué desilusión!', y, al final, incluso ofrecieron versiones de otros grupos: 'Vicio' de Reincidentes, 'Dolores se llamaba Lola' de Los Suaves y 'Blanco y negro' de Barricada; por cierto, las canciones más coreadas por el público. Cabe destacar que el cantante impostó las voces de Fernando, Yosi y El Drogas y lo hizo bastante dignamente, casi se podría decir que podría dedicarse a eso en televisión.

El segundo grupo en actuar fue Los Platero, por tanto, un tributo a Platero y Tú. En cuanto a calidad, la música bajó, sólo cabría salvar al guitarrista que interpretó las partituras de Iñaki 'Uoho'. El cantante de esta formación se disculpó con el público en numerosas ocasiones, primero, por el cambio en la programación -al parecer, por una cuestión laboral del cantante del tributo a Marea- y también por su propio catarro: «Perdonadme la 'moquera', que los niños han empezado el 'cole' y lo pillan y te pegan todo». Tanto es así que, al final, incluso exclamó: «¡Hostia, espero que nadie me haya grabado la voz!». El repertorio lo interpretaron con agilidad y el cantante, a pesar de la 'moquera', estuvo 'enchufadísimo'. Todos hemos escuchado y cantado canciones de Platero y Tú alguna vez, son una especie de populares himnos generacionales, pero letras de canciones como 'Tras la barra' y 'Mari Madalenas', juzgadas hoy desde la distancia, rozan lo ridículo. Hubo, como en el repertorio original de Platero y Tú, rock, metal, ska y hasta reggae. Contaron en una canción con el cantante de Para Bien o Para Mal para tocar 'Hay poco rock and roll' y, en el bis final, también con el del tributo a Extremoduro para interpretar 'Juliette', como en la grabación original. El último tema fue 'Si tú te vas'.

Las líneas rojas

La guinda la puso Bribriblibli, el tributo a Extremoduro, banda confirmada para el IV Potorrock y que era la misma de Platero y Tú, salvo por el cantante. Los acordes de 'Jesucristo García' caldearon al público en los primeros compases. El repertorio empezó con algunas de las primeras canciones de la banda, como 'Amor castuo' y 'Decidí'. Sucede que, como en política, hay ciertas líneas rojas que conviene no sobrepasar para no sufrir consecuencias. 'Decidí' es una de las canciones más importantes y representativas de Extremoduro y Bribriblibli, simple y llanamente, la destrozaron. El cantante del grupo, que tenía una voz que parecía labrada a base de cigarrillos y alcohol, igual que en la época más punk de Extremoduro, y que vestía los mismos pantalones bombachos que acostumbra vestir Robe Iniesta y parecen zurcidos con retales encontrados en la calle, se había presentado con las palabras: «Somos unos humildes tributos de unos grupos que nos gustan y sólo pretendemos que os lo paséis bien». Si esa era, únicamente, la pretensión, lo consiguieron, porque el público disfrutó.

 

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