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Del pop al folk en la plaza del Mercado

Del pop al folk en la plaza del Mercado

Celtas Cortos ofrece sus canciones clásicas en Logroño, precedidos del músico riojano Jorge García Pasaro y ante miles de espectadores

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

El músico riojano Jorge García Pasaro no se habrá visto en otra. Ayer tuvo toda la plaza del Mercado llena para él. Y no todo el público estaba esperando a Celtas Cortos, muchos espectadores, sobre todo los de las primeras filas, coreaban sus canciones. Este jugador de fútbol del grupo riojano de la Tercera División Nacional, actualmente defendiendo la camiseta del Tedeón de Navarrete pero que ha pasado por el Náxara, Arnedo y Calasancio, lleva más de tres años recorriendo toda la geografía riojana, actuando en bares y plazas de casi todas las localidades (recientemente, desde Cañas hasta Villar de Torre pasando por Viniegra de Abajo, Sotés y Medrano), incluyendo, incluso, alguna boda; interpretando primero un puñado de versiones (Pablo Alborán, Manuel Carrasco, David Bisbal…) y, después, ya un repertorio propio, con el que grabó su disco ‘En busca de un sueño’. Muchas veces lo ha hecho en solitario, con su guitarra, pero ayer, para la ocasión, estuvo acompañado de una banda completa, lo que le permitió soltar el instrumento y dedicarse sólo a cantar durante buena parte de la actuación.

Para aderezar y alargar una hora y media su directo no sólo interpretó las ocho canciones de su disco, temas ya conocidos e incluso radiados como ‘Princesa de barrio’ y ‘Para decir que he vuelto’, también versionó «a artistas que a uno le van marcando». Tal vez la versión más celebrada fue la de ‘Insurrección’ de El Último de la Fila, ya en la recta final del concierto, que acabó con la canción propia ‘Se paró el reloj’. En ese estilo de canción romántica, en una balada continua, Jorge García Pasaro se desenvuelve bien en ese rollo Alborán&Carrasco de melodías elaboradas y letras amorosas y sencillas. Y lo cierto es que, en el ambiente musical de La Rioja, protagonizado por el rap y el rock, este tipo de pop es un refrescante ‘rara avis’.

Realmente no sintonizaba demasiado con el grupo protagonista de la noche, Celtas Cortos, una banda ya legendaria del folk-rock nacional. El verano pasado actuó en Agoncillo y este año les hemos tenido de nuevo en Logroño quizá porque son uno de esos grupos sin demasiados enemigos, que caen bien y cuentan con alguna de esas canciones que todo el mundo sabe de memoria a base de haberlas bailado en las verbenas de los pueblos: ’20 de abril’, ‘Cuéntame un cuento’, ‘Tranquilo, majete’… Cabe destacar que este grupo formado en la primera década de los 80 cuenta aún en todas partes, también en Logroño, con incondicionales. Con Celtas Cortos, que la verdad es que da la sensación de que tocan todos los años en San Mateo, aunque no sea así; se puso la guinda ayer a ese ramillete de mitos del rock nacional que han pasado por las fiestas de San Mateo 2017: Josetxu Piperrak, Los Inhumanos, Nacha Pop, Robe

Amnistía Internacional

El concierto arrancó con un tema instrumental al que siguió la cantada ‘En estos días inciertos’. Y desde el inicio Celtas cortos exhibió una extensa instrumentación, como es ley en el folk, ya que, además de guitarra, bajo y batería, también tocaron saxofón, gaita, violín, flauta travesera y hasta trombón. Su cantante Jesús Cifuentes no quiso desaprovechar la ocasión para lanzar mensajes reivindicativos entre canción y canción, y uno de los primeros fue el dedicado a los refugiados, informando de que Amnistía Internacional en La Rioja estaba en la plaza del Mercado, precisamente, recogiendo firmas para la campaña ‘Yo acojo’ que pretende garantizar la protección de esas personas y exigir al Gobierno de España que cumpla su compromiso con ellas. Habría que preguntarse cuántos de los espectadores que aplaudieron el mensaje y se desgañitaron cantando la consiguiente canción perdieron después dos minutos para firmar la petición.

El concierto continuó y se alargó con partes instrumentales, entreteniendo una noche en la que la diversidad del público fue, quizá, lo más llamativo. Detrás del escenario, una veintena de personas seguían el directo de cerca, con los músicos de espaldas, bajo los soportales. Y junto a la concatedral de La Redonda, delante de un coche de la Policía Local, un hombre que custodiaba el carrito vacío de un niño, aprovechaba para liarse… un cigarrillo. Sonó ‘La senda del tiempo’ a un compás muy ralentizado y fue la primera canción que el público acompañó cantando a los músicos, la primera que muchos aprovecharon para captar con sus teléfonos móviles. Algunos de los jóvenes reunidos en la plaza, sentados en el suelo practicando botellón, hasta se levantaron para escuchar mejor. Es curioso pero, aunque había miles de personas, no era demasiado complicado encontrar una mesa libre en alguna de las terrazas de los bares de la plaza del Mercado.

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