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Las fiestas, mejor en compañía

Celeste Iglesias, Avelino Bermejo y Ana Dueñas, peñistas de Logroño. :: díaz uriel/
Celeste Iglesias, Avelino Bermejo y Ana Dueñas, peñistas de Logroño. :: díaz uriel

San Mateo no se entiende sin la presencia de las peñas en las calles logroñesas

I. GARCÍA

Las fiestas se viven mejor en compañía, como casi todo en la vida. Y buena muestra de ello son las peñas de Logroño, protagonistas indispensables de las celebraciones mateas. No en vano, tal y como indica Diego Vicente, presidente de la Federación de Peñas de Logroño, conforman el mayor colectivo de los festejos. «Aglutinamos a 1.500 personas en 9 peñas y contamos con 238 actos del programa de este año», afirma.

El libro 'Historia de las Peñas de Logroño', del recordado periodista Emilio Ramírez, señala que la primera peña, fundada en 1924, se bautizó como 'Club Grijo'. Ya en 1942 nació la siguiente, la 'Peña Club Rioja' y a ellas les siguieron una larga retahíla de nombres como 'Los Pochas', 'Los Chachis' o 'La Formalidad', entre otras.

En la actualidad, juegan un papel importante como dinamizadores de la ciudad, sobre todo en las fiestas, aunque su actividad ha ido variando. Bien lo sabe Avelino Bermejo, que lleva medio siglo en la Peña Logroño. «Ha cambiado totalmente la manera de vivir las fiestas», cuenta. «Antes, la gente venía mucho al chamizo, pero eso se ha perdido», añade. Celeste Iglesias, de la Peña La Rioja, corrobora esa opinión. «Llevo 35 años de peñista y antes cuando salías de los toros había muchísima gente esperando en los chamizos y eso ya no ocurre», relata. Otro cambio ha surgido de la centralización de los actos. «Hemos movido muchas de las actividades al centro para que vaya más gente», asegura Ana Dueñas, componente de La Alegría desde hace 39 años.

Estos peñistas, por otra parte, se alegran de que en los últimos años se haya percibido un aumento de los jóvenes interesados en pertenecer a estas agrupaciones pese a la necesidad de trabajar duro para que todo salga bien. Ellos, mientras, dicen no poder vivir sin las peñas. «Estoy acostumbrada a disfrutar así de las fiestas y no sé si sabría hacerlo de otro modo», admite Iglesias. «Creo que, si no existiera la peña, me iría de Logroño en fiestas», añade Dueñas.

Adaptándose a los tiempos actuales y con reivindicaciones como el aumento de la subvención municipal, las peñas siguen siendo parte fundamental de la fiesta. Su objetivo es que, tal y como señala Avelino Bermejo, la gente disfrute con ellos de San Mateo y colabore en las actividades que se proponen. «Y que lo hagan siempre desde el respeto», recalca Diego Vicente.

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