El Revellín, centro neurálgico unas horas

Por si preparar peces para 30.000 personas no fuera suficiente, los cofrades no dejan de recibir visitas. La primera es siempre la misma. Contaban ellos ayer que, cuando llegan al Revellín, ya les espera un señor que les canta una jota y al que un año le regalaron una bota. Iniciado el reparto, acudieron los miembros del grupo Contradanza, que les dedican unas jotas. Aparecieron también alumnos de la Escuela de Hostelería de Santo Domingo y se retrataron con Lorenzo Cañas. Alcanzaron luego el Revellín y se tomaron el pez un grupo de milicianos de Logroño. Contentos, claro, porque ya habían ganado al francés. Y a eso de la una se cerró el paso al Revellín porque llegaba la procesión. Los niños de San Bernabé, los Vendimiadores, los músicos de la Agrupación de Logroño... abrieron la comitiva y después tras los banderazos, se sumaron autoridades varias y variadas. El centro neurálgico de la ciudad estuvo, unas horas, en el Revellín.

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