«Estoy un poco abrumado, no era una cosa esperada»

Joaquín Yangüela. /justo rodríguez
Joaquín Yangüela. / justo rodríguez

No era algo que se esperara Joaquín Yangüela, así que la concesión de la Insignia de San Bernabé lo tenía ayer un poco abrumado, según decía él mismo, más aficionado a pasar desapercibido y a no hacer las cosas por medallas, contaba. Mientras tanto, desde las redes sociales, Caritas se hacía eco del galardón municipal que el Ayuntamiento había decidido conceder a su responsable de Integración, «quien atesora años de dedicación a los demás, como muestra su apoyo a diversas entidades y proyectos. ¡Enhorabuena!», indicaba. Y también apuntaba que «Joaquín participó en la creación del Albergue de Transeúntes de Logroño, colaboró con grupos de ayuda a personas con alcoholismo y es impulsor y presidente de la Asociación Riojana de Solidaridad Anacaona, destinada a la promoción de proyectos en República Dominicana y Haití».

La vida de Joaquín Yangüela, logroñés de 1946, gira en torno a la medicina y la solidaridad. El currículum que muestra el Ayuntamiento cuenta que pasó por Escolapios, que se licenció en la Complutense en 1969 con las especialidades de Aparato Digestivo y Medicina Interna y que la Organización Médica Colegial de España reconoció su labor con el Premio de Humanidades y Cooperación en 2016, así como sus numerosas tareas sociales.