Por las mujeres, Protección Civil y las sociedades gastronómicas

Unas monjas siguen la procesión en la calle Mayor. :: j. rodríguez/
Unas monjas siguen la procesión en la calle Mayor. :: j. rodríguez

Miles de ciudadanos revivieron la tradición durante la procesión de San Bernabé, desde La Redonda hasta El Revellín Gamarra elogió en sus banderazos «la valentía, solidaridad y buena vecindad» que representan los homenajeados

Á.AZCONA

logroño. Las mujeres de la ciudad, la agrupación local de Protección Civil, que cumple 25 años, y las sociedades gastronómicas. A ellos dedicó ayer Cuca Gamarra, los banderazos de San Bernabé ante la presencia de miles de ciudadanos. La alcaldesa revivió la tradición durante la procesión de San Bernabé y dedicó el primero de ellos a las mujeres de Logroño, que en buena medida fueron protagonistas de la resistencia al asedio, con lo que quiso ofrecer la dedicatoria a las logroñesas de entones, «pero también para las de hoy y las de futuro». Miles de logroñeses formaron un pasillo humano hasta Amós Salvador para dar paso a la comitiva formada por los niños de San Bernabé, la cofradías de San Bernabé, la Virgen de la Esperanza y San Gregorio, autoridades municipales, regionales y la Banda de Música.

El segundo banderazo tuvo lugar en los 'cuatro cantones', entre la Mayor y Mercaderes, donde Gamarra anunció que los logroñeses «hemos sido siempre gente solidaria y muy voluntariosa» y de ahí el que muchos colaboran «en distintas causas». Somos, dijo, gente que se implica con sus vecinos, que se han dedicado a «trabajar por cada uno de sus convecinos» en fines de semana «en todo tipo de acontecimientos» y «ante cualquier incertidumbre», con lo dedicó su banderazo a «quienes han servido a Logroño en esta Agrupación de Protección Civil». Allí les esperaba la Guardia de Santiago, que rindió honores en situación de firmes y, por primera vez, levantando picas para cubrir el paso de las autoridades. Entre ellos, Mariano Monterde, de 73 años, que convaleciente todavía de una operación, portaba la bandera de Navarra, nueva protagonista en los actos de este año. «Normalmente llevo la de Logroño, pero pesa más. No estoy del todo bien, pero no he querido faltar, porque para mí estar aquí es muy importante», decía, eso sí, apenado de sus que nietos, habituales de San Bernabé, «se hayan tenido que ir a vivir a Alemania».

Ya bajo el arco de El Revellín, aludió al Concejo Abierto, celebrado en 1521, y consideró que marca el origen «de la ciudadanía para los logroñeses». «Entonces los ciudadanos se agruparon «en torno a cosas que les unían» como hoy son la gastronomía «y la manera de disfrutar la vida». Por ello, dedicó el último banderazo a las sociedades gastronómicas, «capaces de mantener la concordia y la buena vecindad».

Como colofón y, en pleno reparto del Pez, actuó el Grupo de Danzas de Logroño; el obispo, Carlos Escribano, bendijo el pez, el pan y el vino, y el igeano Jesús Ángel Martínez le dedicó una jota al santo: «San Bernabé es con todo una devoción, a San Bernabé le canto esta jota, hecha un verso, que sale del corazón».

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