«Cada 11 de junio es muy especial, es un día que esperas con deseo»

María Díez del Corral. :: J.M./
María Díez del Corral. :: J.M.

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Fue la primera mujer en entrar en la Cofradía del Pez y aunque ya lleva diez años en ella, cada 11 de junio rebrota la misma ilusión en María Díez del Corral, que es, además, la secretaria de la institución.

- Qué supone ser cofrade?

- Para mí, año tras año, es una ilusión que se vive por la posibilidad de representar algo tan simbólico para la ciudad como fue la resistencia contra el asedio de los franceses

- Primera mujer cofrade, además.

- Sí, fui la primera mujer en entrar, aunque ahora ya somos cuatro.

- ¿Por qué presentó la solicitud?

- Yo tuve un tío que perteneció a la cofradía y desde pequeñita me acercaba a ayudar. Un día me leí los estatutos y comprobé que nada impedía a una mujer presentarse, así que entregué mi solicitud y el primer año me quedé a falta de un voto, pero al siguiente entré.

- Un cofrade pierde tiempo y dinero, la Cofradía corre con todos los gastos, pero nadie da un paso atrás. ¿Merece la pena?

- Sí, desde luego, es un día muy bonito porque año tras año ves cómo la gente se acerca, responde y resiste pese a las grandes colas.

- ¿Es el día más esperado del año?

- Hay tres días muy especiales, que son la cata del pez, la procesión en la que sacamos a la Virgen y al santo y el reparto. Son los tres días muy bonitos, pero el que esperas con deseo es el del 11 de junio, un jornada que lleva aparejada mucho trabajo y mucha organización porque hay que tener en cuenta muchas cosas.

- ¿Hay cantera? ¿Está garantizado el relevo generacional?

- Entre cofrades, familiares y amigos estamos aproximadamente cien personas y sí, esto se va inculcando tanto a hijos como a nietos y van llegando muchos jóvenes. A mí el año pasado ya me ayudó el mayor desde el punto de la mañana, este año me llevo también a mi hija mediana y con la pequeñita, que solo tiene tres años, no puedo contar, de momento.