El Casco Antiguo logroñés, abarrotado

Bullicio. La calle Portales hervía de gente en la jornada dominical de ayer de las fiestas de San Bernabé, entre la que pasea Antonio Corral./Antonio Díaz Uriel
Bullicio. La calle Portales hervía de gente en la jornada dominical de ayer de las fiestas de San Bernabé, entre la que pasea Antonio Corral. / Antonio Díaz Uriel

Las calles de la capital riojana se llenan en la jornada dominical de las fiestas, con presencia de muchos turistas foráneos

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Hierven las calles de Logroño. Es domingo de San Bernabé y la ciudad parece otra. Parece San Mateo. El Casco Antiguo luce lleno de puestos haciendo aún más angostas las calles, los artistas callejeros afloran en las esquinas y recodos y, sobre todo, la gente hace cola para disfrutar de las degustaciones. No hay fiesta en La Rioja que no brinde una degustación.

En la jornada de ayer se sucedieron nada menos que diez degustaciones, a la sazón: de chistorra o bocadillo de queso del Roncal, de longaniza con huevo frito, de calamares, de chorizo al vino, de tosta de paté con boletus, de zapatilla con jamón, de bollo 'preñao' a favor de Proyecto Hombre, de migas y productos extremeños y de la «cerveza enviada por nuestro buen rey y emperador Carlos V» y de pinchos morunos. Eso, al margen del IV Concurso de Platos Riojanos 'Paella Riojana' y de la I Feria de Cerveza Artesana de Logroño 'San Bernabeer', que congregó a una auténtica muchedumbre de gente en El Espolón. Allí había que hacer fila hasta para ponerse en la fila.

Programa de actos

En la calle Once de Junio la peña Los Brincos ofreció la última degustación del día, un pincho moruno servido en banderilla, coronado por una rodaja de pan y regado con vino de la bodega Carlos Serres. Para vender los tiques emplearon una cabina con ventana muy útil y que bien parecía dispensar las entradas para un espectáculo taurino. Hasta un 'speaker' animó la espera a las personas que aguardaban su turno para degustar el manjar. «¡Ese de Viana, que no mire para atrás!», le espetó a un anónimo ciudadano navarro que deseaba pasar desapercibido.

Ayer se sucedieron diez degustaciones, al margen del IV Concurso de Platos Riojanos

En Martínez Zaporta un grupo de músicos africanos animaban al personal, haciendo bailar a mayores y niños y en la plaza de San Agustín cantaba Mónica Jiménez Sancho ('Gingerarts'), acompañada solo de un micro y un bafle. Por las peatonales calles de la capital riojana se vio a mucho foráneo nacional e internacional, mucho peregrino y mucho estudiante de Erasmus descubriendo la cultura e historia local. «¡Nos vemos en la calle de Los Portales, que estoy en frente!», informaba erróneamente por teléfono una señora a una amiga adentrándose en el Mercado Renacentista por la calle Barriocepo. Y en la plaza de la Oca, unos anglosajones comentaban el día que les esperaba mañana: «Nájera is small, Santo Domingo is bigger».