Recogimiento y devoción por las calles logroñesas

Recogimiento y devoción por las calles logroñesas
Miguel Herreros

La procesión del Santo Entierro, uno de los actos centrales de la Semana Santa de la capital riojana, ha protagonizado el Viernes Santo

L.C.

Recogimiento, devoción, fervor cristiano y dolor por las calles logroñesas. Es lo que despierta la procesión del Santo Entierro que este Viernes Santo ha vuelto a recorrer con solemnidad y luto el centro de la capital riojana.

El tiempo ha sido respetuoso con uno de los actos centrales de la Semana Santa de Logroño. La lluvia de primera hora de la mañana ha ido abriendo el paso al sol y ha dejado una tarde plácida para que las cofradías y sus correspondientes pasos cumplieran con la tradición y con la multitud de fieles congregados a lo largo de todo el recorrido por el Casco Antiguo.

La procesión ha comenzado a su hora desde la plaza del Mercado y ha avanzado entre el silencio, los tambores y trompetas por Portales, Rodríguez Paterna, avenida de Viana, Marqués de San Nicolás, Merced y, de nuevo, Portales. Organizada por la Hermandad de Cofradías de la pasión de la Ciudad de Logroño, los pasos de La Oración del Huerto, La Flagelación de Jesús Nazareno, El Encuentro, La Magdalena, Cristo Yacente, Santo Cristo de las Ánimas, El Descendimiento de Cristo, La Piedad, Santo Sepulcro y Nuestra Señora La Virgen de la Soledad han sido portados por los cofrades durante el emotivo, solemne y pausado trayecto que conmemora el Santo Entierro de Jesucristo.

Más allá de la fe, algunas tallas alcanzan un gran valor artístico. Por ejemplo, el Santo Cristo de las Ánimas es una talla del siglo XVI esculpida por el escultor renacentista Arnau de Bruselas; La Soledad y El Sepulcro pertenecen a la escuela barroca del siglo XVII. También La Magdalena, del XVI, y el Descendimiento, del XVII, son otras importantes piezas artísticas que han salido en esta procesión.

Tras la procesión de dolor y luto de hoy, el Domingo de Resurrección llegará el momento de la alegría, con la salida del cementerio municipal del paso de un Cristo resucitado en la que es la última de las procesiones de la Semana Santa logroñesa.