La química del futbolista

El futbolista explica a su joven auditorio los detalles de los componentes del azúcar. / Justo Rodriguez

Álvaro Arnedo, en la recta final del grado de Educación Primaria | El centrocampista, que compagina su faceta deportiva en la UDL con sus estudios, impartió ayer una clase a los niños del colegio de Varea

D. LAS HERAS Logroño

Cuando Álvaro Arnedo fue fichado por la Unión Deportiva Logroñés, en julio del 2017, ya había empezado la universidad en el grado de Educación Primaria. Muchos hubieran abandonado sus estudios para dedicarse en exclusiva a su sueño, pero él nunca lo pensó: «Ha sido complicado coordinarse, pero la universidad me ha facilitado mucho las cosas. Por las mañanas entrenaba y por las tardes realizaba mis prácticas en un colegio de Nájera».

Ahora se encuentra en la recta final de su etapa universitaria, y una parte de su TFG (trabajo de fin de grado universitario) es lo que le llevó el martes hasta el colegio público de Varea. El centrocampista impartió una clase a los niños de Primaria centrada en los componentes químicos del azúcar, su procedencia y las bebidas que lo contienen. Junto a la teoría, los alumnos siguieron un vídeo explicativo en el laboratorio con Álvaro como protagonista y con ayuda de sus tablet, los pequeños llevaron a cabo la parte interactiva que consistió en conocer los componentes de diferentes bebidas.

«Aprovechando la química, quiero enseñarles que todos los extremos son malos. Como el azúcar y las consecuencias de su exceso», relataba el centrocampista tras finalizar su presentación.

«Llevo desde pequeño jugando al fútbol y me encantaría seguir, pero los niños me gustan mucho»

Respecto a su faceta deportiva, el jugador se encuentra en estos momentos en un parón, debido a una rotura del ligamento cruzado anterior en la rodilla izquierda sufrida a finales de marzo del año pasado. Sobre su vuelta al campo de juego, el centrocampista blanquirrojo se mostró precavido, pero no descartó tener que volver al quirófano.

La operación a la que se sometió Arnedo en abril del 2018, parece no haber surtido el efecto deseado y el último diagnóstico en diciembre atisbaba más incertidumbre que soluciones. Como ya publicó Diario LA RIOJA, el blanquirrojo se someterá a una artroscopia diagnóstica, en la que se podrá observar con precisión la rodilla antes de decidir si operar de nuevo o no.

Aún así, este logroñés de 22 años se muestra optimista, y es capaz de sacar en claro una reflexión pese a la mala fortuna que le acompaña y que le ha hecho decir adiós a la temporada: «Si algo he aprendido de esta lesión es que en el deporte por muy arriba que estés, una mala pasada le puede pasar a cualquiera». «A todos nos gustaría poder dedicarnos al fútbol y dejarlo todo por nuestro sueño -añade- pero la realidad es que es un mundo complicado». Por ello, en referencia a su futuro laboral confiesa que «es muy probable que dentro de unos años esté dando clases en un colegio de Primaria». «Llevo desde pequeño jugando al fútbol y me encantaría seguir, pero los niños me gustan mucho», concluye radiante el universitario y futbolista.

 

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