POSIBILIDADES

DAÑOS COLATERALES LUIS J. RUIZ

Siempre hay dos posibilidades. La primera, que tras una noche repleta de nervios en la que conciliar el sueño haya sido casi misión imposible se quede profundamente dormido minutos antes de que suene el despertador. La segunda, que para cuando el zumbido de la alarma haya alertado de que ya era hora de levantarse, la(s) criatura(s) lleve ya dos horas desayunado, vestido, preguntando 'cuándo nos vamos' y esperando a que alguien abriera la puerta de casa para salir disparado camino del colegio. Hoy, jueves 6 de septiembre, se 'celebra' en La Rioja, santa rutina. A partir de hoy la cotidianidad invade, de nuevo y hasta el próximo mes de junio nuestro día a día.

Durante tres trimestres los más pequeños de la casa se quedarán en manos de unos presuntos desconocidos, en un espacio cerrado a cal y canto y al que solo se podrá acceder a la hora de 'entrega' y de 'recogida'. Allí pasarán el grueso de su día rodeados de ese colectivo de privilegiados que disfrutan de más vacaciones que nadie; de esos funcionarios (algunos interinos) que dan demasiada guerra y reclaman demasiados derechos; de esos vividores demagogos, populistas y manipuladores que lo único que quieren es que den las tres de la tarde (o las cinco) para marcharse a casa y descansar después de no haber hecho nada. Vamos, que envían (enviamos) a sus (nuestros) hijos a un antro de perdición del que, con un poco de (mala) suerte, acabarán saliendo delincuentes... o profesores.

Quizá hoy sea buen día para cambiar el argumentario, tener claro que en sus manos está su futuro (el de todos) y reconocer el trabajo que hacen. Aunque, como en todo, siempre habrá dos posibilidades.

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