Las obras del hotel cinco estrellas en Correos comenzarán «en unos pocos días»

El edificio de Correos, este viernes, con sus inseparables andamios a su alrededor. / Miguel Herreros

Este viernes se ha presentado el proyecto de Eurostarts, que pretende abrir en el primer semestre de 2021

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

El goteo de información sobre el proyecto del hotel de cinco estrellas que ocupará el edificio de Correos de Logroño ha sumado este viernes una gota más, una de las más importantes. Esta mañana se ha dado a conocer el plazo de apertura previsto por Eurostars Hotels.

En la rueda de prensa realizada en el otro hotel de la compañía en la capital riojana, el Eurostars Fuerte Ruavieja, su presidente, Amancio López, ha explicado que se ha marcado el «primer semestre de 2021» como fecha aproximada para la inauguración y que la inversión rondará los once o doce millones de euros (incluida la compra del edificio). «En principio, en un año debería estar abierto», ha explicado el directivo hotelero, pero se marca este margen de dos años ante posibles imprevistos que puedan ocurrir. Para ello, ha asegurado que el comienzo de las obras será «cuestión de días».

López, que ha realizado un alegato del turismo como elemento dinamizador para el crecimiento del país frente a la amenaza de la «turismofobia», ha mostrado su especial interés en que el edificio «se integre y dé brillo al entorno» en el que se encuentra, dentro de la sensibilidad, según ha contado, que su compañía muestra hacia el arte y la cultura. Eso sí, ha lanzado el mensaje de que Logroño «debe y puede mejorar sus infraestructuras» para aprovechar las «grandes oportunidades» que se le presentan a la capital de una comunidad «con historia, paisaje y que cuenta con el valor de la gran calidad de vida y de la cultura del vino».

El arquitecto del proyecto, Daniel Isern, ha incidido en la idea del presidente de Eurostars Hotels de que será cuando se entre a ver «al abuelo» cuando se pueda hacer un diagnóstico claro de los problemas y dificultades que puede plantear un edificio «muy envejecido» de 1932 que lleva cerrado desde 2004.

López, Gamarra e Isern, durante la presentación del proyecto.
López, Gamarra e Isern, durante la presentación del proyecto. / Miguel Herreros

Isern se ha mostrado encantado ante uno de esos proyectos que aparecen «muy poquitas veces en la vida». «Es de esas escasas ocasiones en las que te ofrecen una joya y te encargan que crees un broche con ella», ha explicado. Imbuido del romanticismo que tiene una idea de este tipo, ha recordado el antiguo convento de San Agustín, el intento fallido de Cayo Redón para construir el primer edificio de Correos y cómo Agapito del Valle retomó el plan de su maestro para llevarlo a buen puerto tras cinco años de obras.

El arquitecto ha hecho este repaso histórico del solar y del céntrico edificio logroñés para reforzar su argumento de que el nuevo hotel debe ser «muy respetuoso con la historia» que atesora este ejemplo del neobarroco en la ciudad y con las materias primas. Por ello, quiere «recuperar la fachada al cien por cien» y otros elementos representativos, como los leones empleados como bocas de los buzones de recepción de las cartas, para entablar «un diálogo que permita explicar la importancia y el valor de este lugar».

Para ello, los 3.360 metros cuadrados del recinto contarán con 41 habitaciones -dos de ellas suites y cuatro dúplex-, un restaurante y un spa -situado en el sótano-. También ha resaltado la terraza en lo alto del edificio como uno de sus lugares «más bonitos», en la que se situará un bar abierto al público y con vistas a la plaza de San Agustín, o la entrada con grandes ventanales y doble altura. Todo ello, para que los clientes encuentren un lugar en el que «descansar y desde el que puedan disfrutar de Logroño».

El garaje, que ha sido uno de los retos más importantes y dificultosos, contará con 13 plazas. La alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, ha señalado que este aparcamiento no obligará a reordenar la circulación y que, igual que se ha hecho con otros hoteles de la zona como Los Bracos, se hará una «entrada controlada» de los coches por Portales.

La edil, que ha valorado el respeto que el proyecto ha mostrado hacia «un edificio emblemático que es patrimonio para Logroño», ha expresado sus «ganas» de que «empiece la cuenta atrás» y se ha unido al afán de Isern por «quitar los andamios cuanto antes».