La nueva estación de autobuses de Logroño costará 1,5 millones más y su apertura se retrasa hasta otoño

Juan Marín

La Sociedad Logroño Integración del Ferrocarril esgrime la «extraordinaria complejidad técnica» de la obra y la necesidad de adecuarla a nuevas normativas para justificar el modificado de las obras

Pío García
PÍO GARCÍALogroño

La estación de autobuses se retrasa. El Consejo de Administración de la Sociedad Logroño Integración del Ferrocarril 2002 (LIF 2002) ha aprobado por unanimidad el modificado de las obras, que costarán 1,55 millones de euros más y se demorarán hasta otoño del 2019. Las razones que justifican tanto el retraso como el sobrecosto se basan, según los promotores, en la necesidad de reajustar la cúpula que va a coronar la instalación y que servirá de nexo de unión con la estación de ferrocarril. Además, se instalará una pasarela de servicios bajo el techo y se modificarán materiales e instalaciones previstas para adaptarlas a nueva normativa de obligado cumplimiento. «En una obra de semejante complejidad y envergadura nos encontramos con elementos que hay recalcular», subrayó Rafael Alcoceba, director general de Arquitectura del Ayuntamiento.

Tanto el concejal de Desarrollo Urbano, Pedro Sáez Rojo, como el director general de LIF 2002, Santiago Miyares, indicaron que el modificado se ajusta a las condiciones previstas por la ley, al no suponer una «variación esencial del contrato» y cuyo sobreprecio no superará el 9,48% sobre lo inicialmente pactado (cuando el límite máximo que marca la ley es el 10%). De esta manera, la obra total, que inicialmente se había adjudicado en 16,3 millones de euros, costará finalmente 17,8 millones. El incremento será asumido por el Ayuntamiento de Logroño (903.883 euros) y la sociedad LIF (648.436 euros), aunque el Consistorio confía en que la comunidad autónoma se haga cargo del 50% de su parte, mediante la firma de una adenda sobre el convenio inicial que suscribieron ambas administraciones. «Los logroñeses no nos gastaremos más de seis millones de euros, tal y como nos comprometimos», señaló Sáez Rojo.

«En una obra de semejante complejidad y envergadura nos encontramos con elementos que hay recalcular» rafael alcoceba | arquitecto municipal

En su momento, cuando se anunció la construcción de la nueva estación de autobuses, se indicó que iba a estar en funcionamiento para los sanmateos del año 2018. Ahora la fecha se retrasa un año. «Siempre es aventurado marcar plazos en una obra de esta dimensión -reconoció Sáez Rojo-, y en este caso nos ajustamos a los que marcaba el redactor del proyecto, en este caso, el arquitecto Iñaki Ábalos». «Además -recordó Alcoceba-, han aparecido complicaciones ajenas al proyecto en sí. Hay muy pocas empresas homologadas capaces de suministrar estos materiales y que una de ellas, inicialmente contratada, se echó para atrás, lo que redundó en un cierto retraso».