Noqueado por avispas

José Luis Vallenilla, ayer en Logroño, ya recuperado de las picaduras. :: juan marín/
José Luis Vallenilla, ayer en Logroño, ya recuperado de las picaduras. :: juan marín

Tres picaduras dejan inconsciente a un logroñés en Navarra

I. GARCÍA

Que las picaduras de avispas pueden ser peligrosas es algo que ya se sabe. Bien lo pudo comprobar el pasado lunes José Luis Vallenilla, un vecino de Logroño que quedó inconsciente durante aproximadamente cuatro horas después de sufrir tres picaduras. Una mala experiencia de la que este hombre de 55 años dice apenas recordar nada.

Vallenilla trabaja en una empresa de Villamediana de Iregua, DCR Martín, y acudió a Sansol para colaborar en las labores de mantenimiento del tejado de una vivienda. «Eran aproximadamente las ocho y media de la mañana, levanté unas tejas para colocarlas bien y de ahí salieron un montón de avispas», expone. «Estaban rabiosas, nunca las había visto así», añade.

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Una de ellas le picó en la mano y otra lo hizo en la rodilla, pero el logroñés siguió trabajando. «Pero después me picó otra en la frente, al lado del ojo, y a partir de ahí ya me empecé a encontrar mal», rememora Vallenilla. «Primero se me nubló la vista y ya después no veía absolutamente nada, aunque sí que oía a la gente», continúa. «Fue todo muy rápido, pero sé que me senté en un primer momento, después me tumbé y ya no me acuerdo de nada más», remata.

El hombre trabajaba en el tejado de una casa en Sansol cuando fue atacado

Según le han contado fue el dueño de la casa de Sansol el que avisó a su compañero, que se encontraba trabajando al otro lado del tejado y éste se puso en contacto con el 112. «Enseguida vino el médico de Bargota, que me atendió y me puso oxígeno, y también los Bomberos, para bajarme del tejado», cuenta el afectado. «Y una UVI Móvil me trasladó al hospital de Estella», apostilla.

Allí se despertó alrededor de las 13.15 horas después de recibir tratamiento para las picaduras. «No me acordaba de nada, pero estaba bien y una hora más tarde me dieron el alta y pude volver a casa», relata el logroñés. Allí le contó todo lo sucedido a su familia. «Antes no les había dicho nada porque no tenía el móvil y mi compañero, que se llevó más susto que yo, tampoco quiso ponerse en contacto con ellos para que no se asustaran», expone este logroñés que asegura que anteriormente ya había sufrido picaduras de avispas pero sin consecuencias. «Nunca me había pasado nada», sentencia.

Con esos antecedentes Vallenilla no había pensado que podía ser alérgico a la picadura de avispas, pero ahora se realizará las pruebas, por si acaso. «Esta mañana (por ayer) me mareaba un poco, he ido a la mutua, me ha dado la baja y mañana (por hoy) tengo que volver», concluye el logroñés, ya recuperado del susto del pasado lunes.

 

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