Aquí no hay quien viva: problemas del ocio nocturno

Aspecto de Duquesa de la Victoria el pasado domingo... cuando los servicios de limpieza ya habían pasado. /
Aspecto de Duquesa de la Victoria el pasado domingo... cuando los servicios de limpieza ya habían pasado.

Los problemas del ocio nocturno en Duquesa de la Victoria se extienden a Beti Jai, Calvo Sotelo y Juan XXIII | La presencia de locales de fiesta hace que cada fin de semana los actos incívicos y vandálicos se repitan en la calle para desesperación vecinal

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

El problema no es nuevo, pero sí mayor. Y es que desde que en abril del 2016 los vecinos más afectados diesen la voz de alarma en Diario LA RIOJA, lejos de una solución, los incidentes han ido a más. Y ahí siguen. Creciendo. Tanto que del «no podemos más» algunos se han pasado directamente al «me voy de aquí». El resumen más claro más de dos años después es, según dicen, que «aquí y así no hay quien viva». Quieren que el Ayuntamiento de Logroño lo remedie y que lo remedie ya.

El ascensor, tras la fiesta.
El ascensor, tras la fiesta.

Dos de los carteles aparecidos en el 8 de Duquesa de la Victoria pidiendo unidad a los vecinos.
Dos de los carteles aparecidos en el 8 de Duquesa de la Victoria pidiendo unidad a los vecinos.

Limpieza de la calle, ayer por la mañana. ::
Limpieza de la calle, ayer por la mañana. :: / J. Herreros

La comunidad de propietarios del número 8 de la calle Duquesa de la Victoria, enclavada en una manzana con bajos ocupados por locales de ocio nocturno frente al instituto Sagasta y la glorieta del Doctor Zubía, vuelven a lanzar un mensaje desesperado ante lo que vienen sufriendo cada jueves, sábado y vísperas de fiestas desde hace mucho tiempo.

«Lo que sucede en el portal es repugnante, hay que evitarlo», «Orinan, defecan», «Vomitan, hay pintadas', «Duermen en los rellanos», «¿Esperamos a que suceda alguna desgracia?», «Todos somos necesarios»... Que un vecino recientemente llegase a pegar hasta seis carteles con tales mensajes da una muestra del asunto. Untema recurrente pero al que sigue sin dársele respuesta.

Fin de semana sí, fin de semana también, amanecen con daños y destrozos originados tras madrugadas de 'marcha' que concluyen con actos incívicos cuando no vandálicos. Y lo más grave es que han empezado a extenderse por los alrededores. El SOS ahora también llega desde Beti Jai, Calvo Sotelo y Juan XXIII.

«Cuando quienes salen de fiesta pueden prolongar la noche empalmando de una discoteca a otro local que sirve cervezas y comida rápida y que permite a los jóvenes permanecer en la calle, cuando ya incluso antes han estado de botellón -hay un supermercado abierto hasta altas horas-, es lo que tiene. Crea los problemas que crea y el vecindario ve alterado su derecho al descanso y la zona en general ve resentida su convivencia». Así se explica Federico Soldevilla, actual presidente de la comunidad de Duquesa de la Victoria 8, cuya puerta siguen forzando para acceder a su interior y liarla de madrugada por las zonas comunes. «Hay fotos, vídeos, denuncias...», repiten.

«La calle siempre ha sido de 'marcha', lo nuevo es un vandalismo y unos comportamientos incívicos que van a más». Así se pronuncian, sumándose a la causa, desde las peatonales. El sentir del número 8 de Duquesa de la Victoria se ha hecho general y pone de manifiesto una situación que no es ni mucho menos excepcional en Logroño y que se viene repitiendo -y padeciendo- desde hace años sin aparente solución.

«El problema no ha desaparecido de ninguna de las zonas que todos sabemos, sino que sus respectivos vecindarios se cansan ya de denunciarlo al no obtener la respuesta esperada», ha venido repitiendo desde siempre la asociación 'Logroño Sin Ruidos'. La concienciación sobre los ruidos y problemas que las actividades nocturnas provocan a los vecinos de las zonas de 'marcha' se antoja fundamental pero nadie parece tener claro cómo se crea. «La meada y la vomitona en la puerta son lo habitual... es una cuestión de educación y civismo. La diversión de unos no puede ir en detrimento de otros», explican desde los comercios de la zona.

Eduardo Pérez-Pedrero, uno de los responsables de la sala Concept, considera que el problema es común en cualquier zona de ocio -no exclusivo de los alrededores de la citada discoteca-, entiende las quejas vecinales y asegura que el sector poco puede hacer de puertas afuera. «Dentro de mi local hay orden y concierto e incluso si alguien se propasa fuera no accede al local, pero no es comprensible que mientras a nosotros se nos controla que no salga ni un vaso fuera o que no sirvamos alcohol a menores, como es lógico, fuera del negocio se permita que haya jóvenes bebiendo tranquilamente y ensuciándolo todo y menores de edad consumiendo con total normalidad», expone.

Un problema de difícil solución que, en cualquier caso, ha sido abordado en infinidad de ocasiones. Tantas como quejas se acumulan en una zona que, llegados a este punto, reclaman medidas por lo civil... o lo harán por lo judicial.

«Hay quien ya se plantea irse a vivir a otro sitio... mudarse»
Diario La Rioja se hizo eco del caso en abril del 2016

Una zona ideal... hasta el jueves. Así se refieren los vecinos a la manzana donde se ubica la sala Concept. El problema no es la discoteca... ni siquiera la bocatería/pizzería Viena. El problema es lo que pasa fuera, en la calle, la concentración de público que ha convertido los alrededores en zona de ocio abierta. Ya el IES Sagasta padecía el problema antes de su traslado, bien visible cuando un alumno con movilidad reducida utilizaba la rampa de acceso ubicada en la fachada este y los viernes, tras la fiesta de la noche del jueves, se la encontraba prácticamente inaccesible.

«Hay quien ya se plantea irse a vivir a otro sitio... mudarse», explican desde la comunidad de propietarios de Duquesa de la Victoria 8, quienes temen incluso una devaluación de sus pisos. La realidad es que ya hay quien ha dado ese paso. «Me he comprado vivienda en Villamediana y los fines de semana y fiestas de guardar me voy al pueblo», cuenta un vecino de Calvo Sotelo que prefiere no dar su nombre. «Significarte diciendo que las quejas provienen de tal o cual sitio, o de tal o cual portal, solo te trae problemas», añade.

Y el problema, en cualquier caso, ya sobrepasa el ruido. Ya hace más de dos años que los vecinos de las zonas de ocio nocturno exigieron -nunca han dejado de hacerlo, pero en aquella ocasión lo hicieron de modo coordinado- soluciones para atajar unas molestias que van a más. Ya entones pubs y discotecas responsabilizaban al 'botellón' y reclamaban medidas legales para atajar el consumo de alcohol en la calle. El debate sigue ahí. Y mientras, todos los implicados hablan de un problema general y social que empieza con la educación y acaba con el civismo.

«No podemos señalar sólo y exclusivamente a los jóvenes, porque lo cierto es que un grupo de gente de 40 o 50 años que salen de cena y luego toman una copa son capaces de generar, una vez en la calle, 100 decibelios de ruido a base de elevar la voz», señala Eduardo Pérez-Pedrero, también presidente de la Asociación Riojana de Salas de Fiesta y Discotecas, perteneciente a la FER, y profesional del sector hostelero en general.