San Mateo, mejor que Benidorm

La alcaldesa, ediles de los cinco partidos y vendimiadores del año pasado y del actual acompañaron ayer a los mayores en Las Gaunas. :: DÍAZ URIEL/
La alcaldesa, ediles de los cinco partidos y vendimiadores del año pasado y del actual acompañaron ayer a los mayores en Las Gaunas. :: DÍAZ URIEL

La alcaldesa 'anticipa' el inicio de las fiestas durante la comida que reunió a 800 mayores en Las Gaunas

Á. A.LOGROÑO.

Los sanmateos ya han comenzado para los 800 jubilados que ayer compartieron mesa y mantel en torno al Día de las Asociaciones de Personas Mayores de Logroño. O al menos este era el ambiente que ayer se respiraba en el polideportivo de Las Gaunas, donde la alcaldesa se anticipaba al disparo del cohete brindando sus mejores deseos para las próximas fiestas. «Feliz San Mateo, que disfrutéis todo lo que podáis», dijo Gamarra en el abarrotado polideportivo a modo de anticipo de lo que ocurrirá el sábado. El de ayer era un día para dejarse llevar, para «pasar un rato en armonía y disfrutar», para olvidarse de hacer la comida y, a poder ser, un día también para «bailar sin descanso», como anticipaba Nori López, de 75 años, aun sin empezar el primer plato. «Mi marido no, pero yo estoy deseando mover el esqueleto, aquí no nos falta animación, no nos hace falta ir hasta Benidorm» .

Como remataba a su vez Ángeles Merino, la comida era lo de menos y eso que la ensalada, los entremeses, la paella y el postre a base de melocotón con helado que sirvió Asador San Quintín, a 5 euros por cabeza, fue muy celebrada. Un menú que incluyó su correspondiente vino «para calentar motores». «... Nos viene bien para ir engrasando un poco», comentaba la no menos animada María Muñoz, incondicional de esta cita y, pese a sus raíces nicaragüenses, logroñesa como la que más. «Cuando llegué hace 43 años a Logroño sólo vivíamos dos extranjeras, la otra también morenita...», recordaba. Como ella, la mayoría repetía. Hace diez años ya desde que se puso en marcha esta comida popular que, en realidad, comenzó unos años como una reunión informal de amigos pertenecientes a la asociación de jubilados y pensionistas. Quedaban en La Grajera para preparar calderetas y se les unía hasta el presidente de La Rioja. «Era todo muy entrañable...», recordaba ayer en primera persona José María Terreros, de la Comisión Permanente del Consejo Municipal de Mayores, y uno de los organizadores del evento, convertido hoy en día en una masiva comida: eso sí, perfectamente organizada pese a ser casi mil comensales. Cada uno ocupaba su sitio desde media hora antes de que los miembros de la Corporación municipal impusieran los pañuelos festivos a los representantes de las distintas asociaciones de mayores de la ciudad. Un colectivo pujante, pero que «va perdiendo irremediablemente fuelle», según admitía Terreros: «las bajas no se reemplazan, hoy en día uno que se jubila piensa en otras cosas...», señalaba poco antes de iniciarse el acto al que asistieron los Vendimiadores del año pasado («no he dormido en toda la noche», confesaba Cristian apenado) y los nuevos («Cuando he visto tanta gente, me he dado cuenta de que esto empieza de verdad»), se sinceraba Álvaro.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos