«He trabajado como camarera, pero mi sueño era ser policía»

David Lerena y Beatriz López, ayer por la mañana en la logroñesa calle Portales. :: juan marÍN/
David Lerena y Beatriz López, ayer por la mañana en la logroñesa calle Portales. :: juan marÍN

Logroño cuenta con siete nuevos policías. Los nuevos agentes, seis hombres y una mujer, se incorporan a la Policía de Barrio, una de las áreas que más se han reforzado

África Azcona
ÁFRICA AZCONALogroño

La alcaldesa de Logroño recibió ayer a los siete nueves agentes de la plantilla de la Policía Local, uno de ellos mediante concurso de movilidad de Lardero. Gamarra les felicitó e incidió en la intensa formación que han recibido durante el periodo de prácticas de los últimos meses en todas los ámbitos de actuación policial, desde seguridad, intervención social, apoyo psicológico o cuestiones jurídicas.

Entre los nuevos agentes, todos incorporados a la Policía de Barrio, las caras de felicidad reflejaban la satisfacción del sueño cumplido, un sueño que en el caso de Beatriz López ha visto cumplido tras culminar «un camino duro, muy duro, que ha durado nueve años». Un tiempo en el que tuvo que dejar de lado todo, la familia y su vida más personal para dedicarse a «entrenar y entrenar, sin parar». Después de quedarse dos veces a las puertas, en su caso se cumplió el dicho y a la tercera fue la vencida. «Pensaba que iba a ser imposible, porque el mismo año nació mi hija, pero fui a por todas y llegó la recompensa», señalaba ayer radiante esta alicantina, de Villena, «aunque residente en Logroño desde hace muchos años» y única mujer de este selecto grupo de policías que han logrado destacar entre los más de un centenar de aspirantes. «La prueba más complicada para mí fue correr un kilómetro en cuatro minutos y diez segundos, era realmente muy difícil conseguirlo, pero lo logré, lo hice en cuatro minutos». Beatriz, como el resto de compañeros se estrena en su nuevo puesto «con ilusión y con vocación de servicio». Atrás quedan sus años en el sector de la hostelería, donde fue camarera, y también en la sala de infantil de la Biblioteca Pública de La Rioja. «Siempre he tenido vocación, pero no me atrevía a dar el paso, sobre todo por las pruebas físicas, hasta que me dieron un empujoncito y aquí estoy», relataba.

Al najerino David Lerena, también de 37 años, siempre le rondó la idea de ser policía, aunque siempre lo vio «como un trabajo de otros». «Siempre me llamó la atención, pero por circunstancias estudié Informática, luego empecé a trabajar y me olvidé del tema, hasta que hace cuatro o cinco años me lo volví a plantear y me dije ahora o nunca», recordaba ayer poco antes de la recepción con la alcaldesa. De todo el proceso, memorizar toda la parte de legislación fue lo más complicado, «porque llevaba tiempo sin estudiar», aunque también tuvo lo suyo la prueba física de velocidad. «Consiste en recorrer 50 metros en siete segundos y dos décimas. Cualquier salida en falso te puede echar por tierra todo el tiempo que has empleado en estudiar y preparar el resto de pruebas... Fue donde más gente cayó». Él tuvo la «suerte» de hacerlo bien y, a la postre, sacar las oposiciones. «Al día siguiente de la última prueba nació mi hija, realmente el 2017 fue mi mejor año», confesaba ayer, ya uniformado: «Los primeros días tuve una mezcla de nervios y emoción, ahora ya me empiezo a acostumbrar a llevarlo».