El Iturza echa el cierre

Jesús Villaluenga, tras la barra del Iturza. /Justo Rodriguez
Jesús Villaluenga, tras la barra del Iturza. / Justo Rodriguez

Jesús Villaluenga baja la persiana de uno de los bares más conocidos de Logroño tras casi ocho décadas abierto

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

«La goma no da más de sí». Eso al menos es lo que piensa Jesús Villaluenga y lo que le ha llevado a echar el cierre a uno de los bares más conocidos y con más solera de Logroño, una de esas pequeñas aldeas galas que todavía resistían en la calle Mayor, impreturbable, reconocible, casi igual que cuando en 1942 sus abuelos levantaron por primera vez la persiana del Iturza.

En aquellos recuerdos lejanos quedaron José, Miguel y Pilar. Jesús ha sido el que ha estado al pie del cañón durante los últimos 30 años, desde aquel 1 de julio de 1989, cuando empezó a cotizar como autónomo en este estableciminto que ha sido su vida durante tantísimo tiempo. El domingo, 30 de junio, puso punto y final a casi ocho décadas de vida del bar. Ya no servirá más chatos, y la capital riojana se queda sin uno de sus pinchos de referencia. Porque las luces apagadas por última vez del Iturza hacen que ya no se puedan saborear más sus cotizadas gambas con gabardina (imprescindibles del fin de semana).

En redes sociales, Jesús explica que ha sido una decisión «muy sopesada» la que le ha llevado a cerrar esta estapa de su vida e ir a por otra «más gratificante» y que le «llene más». «Es lo que me pide el cuerpo», cuenta y, pese a que considera que «lo cómodo sería seguir en la zona de confort», asegura que «el que no arriesga, no triunfa, así que es lo que toca».

Se despide con el deseo que los clientes conprendan -«aunque no la compartan»- su elección y da la gracias a la familia y los amigos. «Me quedo con lo bueno, aunque lo malo enseña y enriquece», añade. «Que seáis muy Felices. Y nos vemos», concluye. Nos vemos, Jesús. Hasta siempre, Iturza.

Eso sí, avisa de que está dispuesto a escuchar ofertas si alguien -«cliente, amigo...»- está interesado en hacerse con el bar.