Los intentos de cambiar una norma que no prosperan, la última vez, por el mapa del ruido

Mesas y sillas colocadas bajo los soportales próximos al parque del Carmen. /Juan Marín
Mesas y sillas colocadas bajo los soportales próximos al parque del Carmen. / Juan Marín

Esta misma primavera se ha debatido lo suyo el asunto, sin que haya tenido más consecuencias porque la propuesta planteada no alcanzó el pleno de la Corporación

María José Lumbreras
MARÍA JOSÉ LUMBRERASLogroño

La capital lleva años intentando cambiar su norma de terrazas. A Logroño le pilló la Ley antitabaco con la ordenanza recién cambiada, con lo que enseguida se volvió a modificar para mejorar los aspectos que se referían a las estructuras para cubrir las mesas y sillas en invierno o el almacenaje de las mismas en la calle. Enseguida se vio que hacía falta más y desde entonces se lleva intentando una revisión que no termina de llegar.

Esta misma primavera se ha debatido lo suyo el asunto, sin que haya tenido más consecuencias porque la propuesta planteada no alcanzó el pleno de la Corporación al no tener el respaldo suficiente para salir adelante. Este último intento reducía la superficie ocupada, pero relajaba las exigencias a la hostelería en cuanto a distancia a fachada y superficie interior disponible como condición para poner una terraza, entre otros aspectos.

En cualquier caso, los principales escollos tuvieron que ver con el mapa de ruidos -no se incluía una delimitación de zonas acústicamente saturadas- y con el impacto económico que iba a tener la norma, caso de ser aprobada. Entidades vecinales, a través de Logroño sin Ruidos, habían venido reclamando la declaración de zonas acústicas saturadas para todas aquellas de ocio con denuncias por ruidos, zonas afectadas por terrazas y por el botellón, así como la suspensión de nuevas licencias en las mismas y limitaciones para las ya existentes en estos entornos.