A granel

Eduardo Bobadilla, dueño de la tienda de vinos homónima, saca vino de una de las cubas de su establecimiento. /Justo Rodriguez
Eduardo Bobadilla, dueño de la tienda de vinos homónima, saca vino de una de las cubas de su establecimiento. / Justo Rodriguez

En Logroño perduran tiendas que venden sus productos de la forma más tradicional, al peso

EDUARDO GARCÍA / I.M.

Ya sean negocios familiares o franquicias, las tiendas a granel parecen vestigios de otro tiempo. En una región como la nuestra, la mayoría de establecimientos de este tipo que perviven se dedican a la venta del producto estrella, el vino. Pero la realidad muestra que en Logroño aún pervive el comercio «al peso»: perfumes, especias e incluso productos de limpieza se siguen vendiendo hoy en día de la forma más clásica, sin etiquetas, un tipo de negocio que continúa existiendo gracias a la calidad de sus productos y el cercano trato con el cliente.

«Cada día está la cosa más complicada», reconoce Eduardo Bobadilla, dueño de la tienda de vinos y licores homónima ubicada en el número 15 de la calle Santa Isabel. Este negocio, que primero fue bar y luego almacén de vinos, lleva abierto más de cincuenta años, por él han pasado tres generaciones, aunque en la actualidad Eduardo es el gerente y único trabajador del lugar. «El negocio ha funcionado mejor en los años de bonanza, pero ahí vamos tirando», reconoce mientras comenta que la crisis y la feroz competencia le han hecho perder muchos clientes, todo ello rodeado de un olor a vino y roble que da un aire de tradición al local.

'La casa del pimentón' es otro de esos negocios que ha resistido el paso del tiempo. Enrique Gil Almendros es el actual propietario desde hace diez años, la cuarta generación de una saga familiar que inició su abuela Eusebia en el año 1929, con un puesto en el mercadillo logroñés y que continúa en la actualidad en la tienda ubicada en la calle Sagasta, 1. «Mi familia vendía pimentón desde antes», comenta Enrique, envuelto en una atmósfera de aromas únicos y exóticos. El local actual, abierto desde 1987, presta servicio a particulares, restaurantes, carnicerías y clientes de todo tipo. La tienda, especializada en una amplia gama de especias y condimentos, vende a granel la mayor parte de sus productos. «Este negocio es como una panadería, cuando la gente se hace rica no por ello comen más pan, y cuando se hace pobre no por ello comen menos», con esta metáfora Enrique explica que el negocio de la alimentación no produce muchos beneficios pero mantiene una tendencia de ventas constante.

En la céntrica Gran Vía logroñesa encontramos más establecimientos dedicados a la venta a granel, entre ellos se encuentran Herbolario Navarro y 'La botica de los perfumes', ubicados en los números 20 y 27 respectivamente. Dos negocios radicalmente distintos en sus planteamientos y productos, que coinciden en pertenecer a redes de tiendas más amplias. Javier, trabajador de Herbolario Navarro, explica que allí se venden todo tipo de productos ecológicos, pero que la venta a granel se focaliza en frutos secos, fruta fresca y verduras; aunque reconoce la dificultad de vender este tipo de mercancía por sus «características perecederas». La tienda, que lleva abierta ocho meses aproximadamente, está destinada a un tipo de clientela joven y preocupada por su salud, además, se encuentra en otras ciudades españolas como Valencia, Bilbao o Palma de Mallorca.

Julia y Carmelo, propietarios franquiciados de 'La botica de los perfumes', decidieron abrir este establecimiento hace cuatro años. «Aquí creamos detalles para bodas, bautizos y comuniones, pero el producto que se vende a granel es el perfume», comenta Carmelo. Explica que en su negocio la clientela es difícil de conseguir, pero cuenta con una alta fidelidad. «El producto que aquí vendemos es totalmente natural» apunta Carmelo, y a su vez detalla que una parte del género se fabrica artesanalmente mientras que la otra parte es suministrada desde la empresa. «Lo importante en este negocio es el trato al cliente y el boca a boca, que ha permitido un paulatino aumento de las ventas durante estos años», relatan.

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«Esta es la única tienda en toda La Rioja dedicada a este sector», asegura José, dueño de Goccia Verde, franquicia de origen italiano centrada en la venta de detergentes, productos de higiene y limpieza ecológicos a granel. Los productos que allí se venden tienen que cumplir la condición de no ser nocivos para el medio ambiente ni para nosotros mismos (libres de sustancias que puedan dañar piel y cuerpo). El local, que llama la atención por su aspecto vistoso, se ubica en la calle Huesca, 28. Pionero por su política de cuidado de la naturaleza, este negocio lleva cuatro años abierto. «Echando cuentas, en este tiempo hemos reutilizado 38.000 envases en la tienda; lo que corresponde a 95.000 vatios de electricidad ahorrados, que servirían para iluminar un estadio de fútbol como el Camp Nou durante seis partidos nocturnos, y también la suficiente agua para llenar tres piscinas olímpicas», explica José con orgullo. «Yo antes trabajaba en la industria del vino, pero decidí dejarlo porque pasaba mucho tiempo alejado de mi familia, y este tipo de negocio era perfecto para mí porque siempre me ha gustado la ecología y el medio ambiente», relata. La tienda, gestionada únicamente por él, ha crecido de forma notable en los últimos años.

Aunque José también lanza un mensaje de crítica: «La sociedad logroñesa es comodona, mucha gente viene, incluidos amigos, y se sorprenden con el negocio y luego no aparecen más, porque lo cómodo es no reciclar». Pero confía en que el ecologismo acabe triunfando.

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