De frutería a centro cívico

Beatriz Fernández, Iryna Shmatenko, Raúl Valle y Beatriz García, en el local de La Fragua, en Madre de Dios 64-66./Díaz Uriel
Beatriz Fernández, Iryna Shmatenko, Raúl Valle y Beatriz García, en el local de La Fragua, en Madre de Dios 64-66. / Díaz Uriel

Un grupo de jóvenes abre un centro en Madre de Dios para dinamizar el barrio | El proyecto del Centro Obrero Popular La Fragua quiere recuperar el comercio tradicional y ayudar a los vecinos en sus reivindicaciones

Á. A.

Un grupo de jóvenes de Madre de Dios ha convertido una frutería del barrio en un centro cívico desde el que ponerse al servicio de sus vecinos. «Desde el 2011 se ha perdido el 10% de la población», afirma Raúl Valle, uno de los promotores de esta iniciativa con la que se quiere recuperar la vida que había antes en el barrio, cuando los comercios y las lonjas no estaban vacías como ahora. El Centro Obrero Popular La Fragua está dedicado a todo tipo de actividades culturales, sociales y políticas, tanto para la juventud como para los más mayores.

También quiere ser transmisor de las reivindicaciones vecinales y entre ellas y de más actualidad, Valle señala, a modo de ejemplo, la suciedad de algunas calles y la reducción por la tarde del horario del centro de salud. La Fragua también quiere ser un espacio donde se pueda ir a clases de música, de apoyo, defensa personal, ver películas, juntarnos y hablar, asistir a charlas de actualidad, videoforum. Los talleres los presentaremos pronto. La previsión es que esté abierto todos los días y que colabore todo aquel que lo desee», afirma Raúl. «Queremos ser una alternativa porque los espacios culturales y de ocio son cada vez más caros, especialmente los dirigidos a la juventud», señala.

Con idea de darse a conocer, OP La Fragua ha colgado en sus redes sociales un vídeo que habla sobre la despoblación de Madre de Dios y que va dirigido a un compañero de la cuadrilla, que abandonó el barrio hace 12 años para irse a vivir a Hamburgo. «¿Te acuerdas de Yolanda, la carnicera? Tuvo que cerrar, también quedan en la memoria los bares donde iban nuestros padres, los pequeños comercios de la calle Cigüeña..., pero que no te confunda nuestra tristeza... ha llegado el momento de recuperar el barrio...». Termina con un mensaje de esperanza porque están convencidos de que la situación puede revertir con el apoyo de todos.

«Es posible volver al barrio de antes, con sus establecimientos típicos, y vecinos que iban a comprar y se conocía entre ellos. Ahora vas por cualquier calle de Madre de Dios y ves que las tiendas donde antes ibas a comprar chuches ahora están cerradas, o las carnicerías donde iban tus padres también han cerrado. La mitad de las tiendas no están, en su lugar te encuentras grandes supermercados que se han comido al pequeño comerciante», se queja.

La nueva asociación cultural pretende ser un espacio al servicio del barrio, pero no se limita únicamente a sus residentes, ni hay límite de edad. «Hay gente joven y otros bastante más mayores». Hasta la fecha hay inscritos 30 socios y se ha establecido unas cuotas para poder costear los gastos. «La cuota más básica es de 5 euros al mes, pero la media es de 10 euros», concluye Raúl Valle.

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