Fila para concursar en las calderetas

Fila para acceder al establecimiento para apuntarse al concurso, ayer por la mañana. /  JUAN MARÍN
Fila para acceder al establecimiento para apuntarse al concurso, ayer por la mañana. / JUAN MARÍN

Sainz Yangüela declara que «es buena señal, significa que las actividades suscitan interés»Algunas personas tuvieron que esperar más de una hora y media para inscribirse

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

Logroño aspira a convertirse en una 'smart city' para que las nuevas tecnologías ayuden al ciudadano, para que la vida sea más cómoda. Sin embargo, hay cosas que no cambian, que se convierten casi en una tradición. Ayer hubo que esperar, un año más, más de una hora de fila para poder inscribirse en el XI Concurso de Calderetas que se celebrará el día 20 de septiembre, durante las fiestas de San Mateo.

El Mesón Gutiérrez, situado en la calle Gonzalo de Berceo, colabora con el Ayuntamiento de Logroño y el certamen gastronómico ofreciendo este servicio público de recogida de las inscripciones. Una persona atendió ayer a todos los interesados en inscribirse, completando en la mañana las 120 mesas disponibles. A pesar de la buena voluntad, parece que la atención no fue suficiente ya que desde primera hora se produjeron quejas, y algunas de ellas llegaron a Diario LA RIOJA.

«Antes venías y, para inscribirte, te asignaban un número y el día de las calderetas te daban la mesa que te tocaba pero ahora, como puedes elegir plaza, viene una persona y se puede tirar diez minutos para decidirse. Y si viene a coger cuatro mesas... ¡esa es otra!», criticaba Francisco, que suma ya cuatro participaciones, aunque el año pasado se quedó sin sitio. Este ciudadano logroñés aseguraba llevar una hora y media esperando para poder entrar a inscribirse: «Yo he llegado aquí a las 9.15 y a las 9.25 todavía no había entrado nadie, es una barbaridad». A su lado, José Antonio esperaba para poder apuntarse por primera vez y opinaba parecido: «Es una locura, pero es que para estas cosas siempre se preparan estas filas». Luis Pérez, participante en ediciones pasadas, recuerda: «Participé una vez hace cinco años y hubo que hacer una fila de hora y media para inscribirse».

El concejal de Participación Ciudadana, Ángel Sainz Yangüela declaró, primero, que la espera originada «es una buena señal porque eso significa que las actividades del Ayuntamiento de Logroño suscitan interés» y después también explicó que «es habitual que pase porque cada año hay más interesados». «El año pasado ya se podía elegir mesa», advirtieron tanto Sainz Yangüela como Millán Avellaneda, responsable del Mesón Gutiérrez. El edil justificó que «por no colapsar el 010, que tiene otras funciones y no parecen muy compatibles, desde el 2011 se recogen las inscripciones en el Mesón Gutiérrez, que es colaborador».

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