La eucaristía más multitudinaria

El obispo de la Diócesis, en el centro, durante la celebración de la eucaristía en la tarde de ayer en la plaza de toros de La Ribera. /Sonia Tercero
El obispo de la Diócesis, en el centro, durante la celebración de la eucaristía en la tarde de ayer en la plaza de toros de La Ribera. / Sonia Tercero

Unas 11.000 personas participan en la misa celebrada en La Ribera en la que el obispo de la diócesis llama a sus fieles a «asumir los grandes retos que tenemos delante como sociedad»

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Ni el mejor cartel de San Mateo ha sido capaz de lograr lo que logró ayer la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Solo hubo algún que otro blanco en los tendidos dos y tres, los que estaban detrás del inmenso altar instalado en el albero logroñés. Por motivos de seguridad, la idea era dejarlos completamente vacíos... pero incluso las previsiones más optimistas se quedaron cortas. Tanto que incluso hubo que cerrar las puertas de acceso al interior de la plaza de toros de La Ribera.

Fue una auténtica fiesta, una exhibición de fe y de vitalidad de la Iglesia Católica riojana. Unas 11.000 personas, según los organizadores, acudieron a la llamada que había hecho el obispo de la diócesis, Carlos Escribano, para dar el particular pistoletazo de salida a la denominada (e inédita en el conjunto de la Iglesia Católica española) misión diocesana, un nuevo tiempo en el que el máximo responsable de la diócesis convidó a todos los fieles a trabajar para hacer más patente la presencia de su mensaje en la sociedad.

Si espectacular fue el escenario de los tendidos de La Ribera, no lo fue menos el coso. Rodeando el altar, 60 imágenes procedentes de todos los rincones de la región (a última hora y por motivos logísticos falló el paso de San Babil, de Los Molinos de Ocón). Presidiendo el altar, la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja, Santo Domingo de La Calzada y los santos mártires, San Emeterio y San Celedonio. Frente a ellos, y en el interior del ruedo, cerca de 200 sacerdotes de toda la región, autoridades políticas, voluntarios y representantes de diferentes entidades vinculadas a la Iglesia Católica.

Sin romper los encorsetados moldes de la liturgia tradicional (pero adaptándolos a la eucaristía más multitudinaria celebrada en la región), hubo tiempo para mezclar oración y fiesta. Sobre todo en los prolegómenos de que el acto de apertura de la misión diocesana arrancara con la presentación de la representación de las diferentes zonas de La Rioja. Todo mientras los presentes intentaban localizar la ubicación concreta de la Virgen o santo de su pueblo. La más aplaudida, sin duda, la de Valvanera. Sobran los motivos.

Amenizada la celebración (órgano incluido) por las corales Polifónica de Logroño, San Pablo, del Olivo, de Haro, de Alberite, la agrupación nuestra señora del Bueyo de Albelda y el coro de niños de los colegios, y la intensa voz del tenor Miguel Olano, el obispo de la diócesis, Carlos Escribano, invitó a los cerca de 11.000 fieles a «seguir construyendo el presente y el futuro».

Ese futuro es, vino a explicar, el gran reto de la misión que ahora comienza y que se desarrollará durante los próximos cuatro años. «La Iglesia, en este momento de grandes cambios históricos, está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia, de la cercanía y de la misericordia de Dios», sostuvo antes de reclamar el protagonismo que deben tener los fieles en la configuración de ese nuevo escenario social a escala global.

«Éste no es un tiempo para estar distraídos, para ponernos de perfil como creyentes, pensando que son otros los que deben acoger y asumir los grandes retos que tenemos delante como sociedad» e insistió en que los cristianos deben «permanecer alerta y despertar la capacidad de redescubrir lo esencial, que es cristo y su amor, y seguir compartiéndolo con nuestros contemporáneos. Id al mundo entero y anunciar el Evangelio», señaló Escribano.

Ese cambio social es el que, a tenor de sus palabras, más preocupa al obispo. Un escenario «que cambia, que tiene espléndidas zonas de luz, pero también nos presenta espacios de sombra [...] Estamos en un cambio de época que nos sugiere buscar caminos nuevos a la hora de trasmitir el Evangelio a la sociedad», remarcó Escribano, que calificó esa nueva realidad como «un reto que ilusiona porque hay alguien que ha querido confiar en nosotros: el Señor Jesús».

La procesión (Fotos y vídeos)

El objetivo último, dijo, es «trasformar nuestra Iglesia diocesana en los próximos años para poder servir mejor a todos los riojanos», tarea para la que se necesitan «misioneros», una figura en la que tienen cabida «los jóvenes, las familias, los mayores, los trabajadores, los profesionales, los enfermos, los que trabajáis en el mundo de la educación o de la cultura, los pobres, los emigrantes, los sacerdotes y los religiosos, todos los presentes... todos compartimos el empeño de construir una sociedad mejor». «Todos», completó Escribano, están llamados a «acompañar a tantos que en estos años se han ido alejando por distintos motivos de la Iglesia; y a los que están ausentes y creen que el hecho religioso ya no tiene que decir nada hoy a nuestra sociedad. La Iglesia debe ser siempre servidora», sentenció el obispo.

Colecta a favor del centro de formación de Cáritas y Cáritas Chavicar en La Estrella

La colecta de la multitudinaria eucaristía celebrada ayer en la plaza de toros de La Ribera tenía un destino específico. Antes de que por los tendidos comenzaran a circular unas grandes bolsas de tela, por la megafonía -además de pedir generosidad- se advirtió de que todo lo donado iría destinado al centro de formación de Cáritas y Fundación Cáritas Chavicar ubicado del barrio de La Estrella.

Inaugurado por el obispo de la Diócesis el pasado mes de septiembre, el centro forma parte del proyecto que desarrollan ambas entidades para dotar a las personas desempleadas de una certificación que potencie su empleabilidad. Las instalaciones cuentan con más de 300 metros cuadrados en los que se ofertan certificados de atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales y en domicilio. De igual manera se ofrecen cursos para desarrollar competencias en lengua castellana y matemáticas, entre otros. El proyecto se suma a la agencia de colocación que gestiona Fundación Cáritas Chavicar.

Cerca de las 18 horas, y después de completar los 11.000 nuevos 'misioneros' presentes el rito del envío a la misión, Carlos Escribano cerró la eucaristía con la bendición a la que siguió una cerrada ovación.

Entre caras de satisfacción y reencuentros en los aledaños de la plaza de toros de La Ribera se fueron creando las primeras aglomeraciones en los accesos a la instalación que, a esa hora, ya se extendían prácticamente hasta el Ayuntamiento de Logroño. Nadie se quería perder su paso. Ese en el que tiene una fe extrema, ese al que pide y al que agradece. «Ya he visto a mi virgencita», comentaba emocionada y camino de la calle Doce Ligero una de las presentes. 10.999 personas más compartían ese mismo sentimiento.

Homilía

Mucha gente no ha podido entrar.
Mucha gente no ha podido entrar. / L.J.R.

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