Cuatro jóvenes resultan intoxicadas por inhalar humo del carbón que prendieron para calentarse

Bloque de la calle Cantabria donde tuvo lugar la intoxicación por humo y un vecino accediendo al portal en cuestión. :: miguel herreros
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Bloque de la calle Cantabria donde tuvo lugar la intoxicación por humo y un vecino accediendo al portal en cuestión. :: miguel herreros

Dos hermanas y dos primas de entre 14 y 21 años y origen paquistaní fueron trasladadas al San Pedro desde la habitación en la que dormían en unpiso de la calle Cantabria

JAVIER CAMPOS* JCAMPOS@DIARIOLARIOJA.COM

Logroño. Todo quedó en un susto... en un gran susto de cortos minutos en casa y en unas largas horas en el hospital. Cuatro jóvenes paquistaníes, de edades comprendidas entre los 14 y los 21 años, fueron trasladadas en la madrugada de ayer al servicio de Urgencias del San Pedro por inhalar el humo provocado por la combustión del carbón vegetal que estaban utilizando para calentar la habitación en la que dormían.

Las afectadas, dos hermanas y dos primas de entre 14 y 21 años que comparten dormitorio en el domicilio familiar habitado por una decena de personas en el número 5 de la calle Cantabria de Logroño, se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo antes de que fuese demasiado tarde. La aparición de síntomas de intoxicación tales como toses, mareos y dolores de cabeza les llevó a levantarse de la cama y a abandonar la estancia.

Así se lo confirmaba ayer a Diario LA RIOJA uno de los inquilinos de la vivienda situada en el barrio Madre de Dios, un primo de las heridas, quien precisaba que en el humilde domicilio, que no dispone de calefacción, utilizan diferentes métodos para combatir el frío, generalmente radiadores eléctricos o estufas de gas. Sin embargo, el que la pasada noche en la habitación de las jóvenes se optase por probar si funcionaba para tal fin un saco de carbón vegetal, prendido en un recipiente metálico (un plato, según fuentes consultadas por este periódico), casi acaba en tragedia. «Casi se quedaron sin oxígeno», explica el citado familiar, quien en la mañana de ayer aseguraba que las jóvenes se encontraban sanas y salvas y descansando. Desde la Consejería de Salud del Gobierno de La Rioja se precisaba que todas ellas fueron atendidas al llegar y, directamente, dadas de alta.

Cada vez son más los incendios debidos a la 'pobreza energética', advierten Bomberos

Nadie en el bloque en cuestión, compuesto por hasta 16 pisos -todos ocupados-, se enteró de lo sucedido. «¿Aquí?», «¿esta noche?», «¿humo?», «¿que vinieron la Policía y los Bomberos?», eran las preguntas más comunes de la sorprendida comunidad. Ninguno de los vecinos acertaba a saber en qué piso se había producido el suceso. Ni rastro de lo ocurrido... ni tan siquiera olor a humo. El piso no registró, de hecho, daño material alguno.

Si bien SOS Rioja 112 informaba a primera hora de ayer del traslado al San Pedro de cuatro personas por inhalación de humo en torno a las 2.39 horas por la «mala combustión de una estufa» y daba cuenta que desde el centro coordinador se movilizaron a Bomberos del Ayuntamiento de Logroño, recursos de emergencias del Servicio Riojano de Salud (SERIS) y Policía Local y Nacional, los propios bomberos de la capital desde las redes sociales aclaraban que se trataba de un «aviso de humo en vivienda» y que únicamente se les requirió «para ventilar». «Finalmente no fue necesaria nuestra presencia y regresamos sin actuar», concluían en su mensaje.

«El aviso llegó sobre las 2.45 horas y durante el trayecto a los Bomberos se les comunicó que no era necesaria su intervención», confirmaban posteriormente desde el Ayuntamiento de Logroño.

«Lamentablemente, cada vez son más frecuentes los incendios debidos a la llamada 'pobreza energética'», aseguraban ayer fuentes del Parque Municipal de Bomberos de la capital a Diario LA RIOJA.

Las cuatro jóvenes afectadas pertenecen a una misma familia, que regenta varias fruterías y un 'kebab' en la zona. De hecho, fue la madre de unas de las afectadas quien dio la voz de alarma a Emergencias por el humo que se acumulaba en la habitación de la casa.

«No ha pasado nada para lo que podía haber sido», sentenciaba ayer el primo.