Condenan al Ayuntamiento a reabrir un caso por ruidos contra Standard Profil

Un vecino del 28 de la calle La Cadena de Varea denunció en el 2011 no poder dormir por el ruido que salía de la factoría. / MIGUEL HERREROS
Un vecino del 28 de la calle La Cadena de Varea denunció en el 2011 no poder dormir por el ruido que salía de la factoría. / MIGUEL HERREROS

Una sentencia obliga a concluir la instrucción del expediente sancionador abierto a la empresa en Varea tras una denuncia vecinal de hace 7 años

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo Nº 1 de Logroño ha condenado al Ayuntamiento de la capital de La Rioja a continuar la instrucción del expediente sancionador archivada en el 2012 contra la mercantil Standard Profil (antigua Permolca), ubicada en el polígono de La Portalada, tras una denuncia vecinal formulada en el 2011. La sentencia, con fecha 27 de junio y a la que ha tenido acceso Diario LA RIOJA (no es firme y el Ayuntamiento ya estudia si recurrirá o no), obliga a la Administración local a reabrir el caso «hasta su conclusión» advirtiendo de «que no puede ser sobreseído» y, mientras tanto, declara vigentes las medidas provisionales adoptadas hace ahora siete años que buscaban reducir los niveles de ruidos a la comunidad de propietarios del número 28 de la calle Cadena de Varea.

Un vecino de la citada comunidad presentaba el 29 de mayo del 2011 una denuncia en la que manifestaba «no poder descansar por el ruido de las máquinas situadas enfrente de su vivienda» poniendo en marcha el proceso de inspección y control de la Administración pública, que tras las correspondientes mediciones concluyó que excedía los límites legales permitidos. Ello conllevó el requerimiento a la empresa (entonces Kaufil), fabricante de componentes de automóvil, para que redujera los niveles sonoros y la consiguiente apertura de un expediente sancionador para la imposición de una multa.

CRONOLOGÍA

29 de mayo del 2011
Un vecino de la calle Cadena de Varea denuncia por no poder dormir por el ruido de la fábrica de Standard Profil.
13 de septiembre del 2011
El Ayuntamiento requiere a la mercantil para que reduzca el ruido y abre expediente sancionador.
14 de marzo del 2012
El Ayuntamiento decide archivar el caso al considerar que el uso característico de la zona es el industrial.
14 de noviembre del 2012
El denunciante presenta un recurso contencioso-administrativo.
3 de septiembre del 2015
Un auto declara nulo el proceso y da un nuevo plazo para la demanda, que se presenta de nuevo el 8 de octubre y se resuelve ahora.

Ya en el 2012, nuevas mediciones para comprobar la eficacia de las citadas medidas correctoras determinaron que se seguía superando el límite máximo permitido en horario nocturno y, por tanto, se propuso resolver el expediente imponiendo una sanción -entonces de 601 euros por infracción grave- y requiriendo de nuevo para subsanar la contaminación acústica. Sin embargo, una resolución de Alcaldía a los pocos meses decidía archivar las actuaciones al entender que se daba la circunstancia de que, al tratarse de un caso de frontera entre dos zonas acústicas (una de uso industrial colindante con otra residencial), la medición adecuada era la relativa a la clase de suelo en la que se asienta la mercantil, industrial y, por tanto, menos restrictiva.

Una resolución de Alcaldía archivó el expediente en el 2012 tras un cambio del instructor «sin justificar»

La decisión firmada por la alcaldesa llegaba tras un cambio de instructor del expediente -de un técnico de Calidad Ambiental se pasa a uno de Asesoría Jurídica- «por razones que desconocemos», según la jueza, que propone una resolución que «se aparta de la propuesta por el secretario del expediente sancionador» y dictamina el sobreseimiento de la causa. «Constituye una irregularidad que se produjera un cambio de instructor sin justificar el motivo», recoge el fallo, que considera que pese a que en la misma calle Cadena «un lado pertenece a suelo industrial y el lado de enfrente a residencial», debe tenerse en cuenta «el principio de protección a los receptores más sensibles, que son los habitantes del inmueble situado en el número 28, ya que el uso residencial tiene unos límites de ruido permitidos más reducidos».

Según la jueza, «probablemente, el injustificado cambio de instructor» contribuyó a que la Administración local «no comprendiera de forma adecuada» que debía decidir teniendo en cuenta la finalidad de reducir la contaminación acústica que sufrían las viviendas. No en vano, la propuesta-informe del secretario del expediente archivado «no ofrecía ninguna duda sobre el resultado de la medición», ya que las emisiones de ruidos superaban los niveles permitidos y, por tanto, debía sancionarse por constituir una infracción.

 

Fotos

Vídeos