El camino de la duquesa

Duquesa de la Victoria, con el solar de Covarrubias, y calles adyacentes./ARCHIVO DEL GOBIERNO DE LA RIOJA
Duquesa de la Victoria, con el solar de Covarrubias, y calles adyacentes. / ARCHIVO DEL GOBIERNO DE LA RIOJA

La hoy populosa calle Duquesa de la Victoria nació como una arteria relativamente moderna como camino de acceso a la plaza de toros

EDUARDO GÓMEZ

La hoy populosa calle Duquesa de la Victoria nació como una arteria relativamente moderna como camino de acceso a la plaza de toros. Al urbanizarse, se le bautizó como camino de Duquesa de la Victoria, título que distinguía a doña Jacinta Martínez de Sicilia, a la sazón esposa del insigne general Espartero. El primitivo camino se fue transformando y fueron surgiendo edificios notables, como el palacete en su inicio, junto al Espolón, que albergó las instalaciones de la clínica del doctor Cospedal, que más tarde pasó a una entidad bancaria cuya caja fuerte estaba situada en lo que había sido el quirófano, en el sótano del edificio. Enseguida llegaría la urbanización de la Glorieta y, enfrente, el espectacular Círculo Logroñés (inaugurado el 26-12-16). Con el tiempo, este espacio acogió el ferial de casetas, circo, autos de choque y todo tipo de entretenimientos durante las fiestas de San Bernabé y San Mateo.

Capítulo aparte hay que destacar que al borde de la calle se construyó a pico y pala en los años de la guerra un refugio antiaéreo, con pulida superficie encementada donde los chavales de la calle jugaban al fútbol. Tuvo escasa utilización y se sabía que un túnel subterráneo enlazaba el refugio con los servicios higiénicos que se crearon en el inicio de la calle General Franco, convertidos con el tiempo en un llamativo jardín. Tras bastantes años de inhabitabilidad, se convirtió en el actual mercado del Corregidor.

Colindante con el refugio, estaba el desnudo solar de Covarrubias, que además de utilizarlo para situar las ferias festivas, servía como espacio para el recreo de los alumnos de primera enseñanza que estudiaban en la Escuela Industrial. Dos hermosos árboles en Duquesa de la Victoria servían para una de las porterías. Aquella actividad se recuerda como una cantera de futbolistas y de allí salieron jugadores que luego fueron figuras profesionales, como Emilio -portero- o Fernando Arnedillo -jugador de campo-, entre otros.

La calle fue especialmente activa durante la lamentable guerra del 36, pues los grandes espacios que habían sido empresas o industrias los requisaron para convertirlos en depósitos militares a cargo, especialmente, de fuerzas italianas. Así, los garajes Elías y Central fueron receptores de material bélico, que llegaban en sólidos cajones de madera que quedaban en la calle y servían de escenario para los juegos de la chavalería. En Duquesa de la Victoria fueron surgiendo numerosas industrias, que le dieron notable actividad y en ocasiones fueron trampolín para ampliaciones notables. Tal es el caso de la Imprenta Moderna, Transportes Viguera, Torrealba y Bezares, Fundiciones Gómez, la ebanistería de Gordovil, Carrocerías Otaegui, la fábrica de pastillas de Mugaburu, que aromatizaba el entorno con el perfume de sus productos, Talleres Ducrós, Fontecha, Mosaicos Tres... Se recuerda la fábrica de muebles de Emilio Rencurel, el taller de reparación de automóviles de Santiago Suárez 'El Foro', Talleres Eléctricos Madrid, Fotograbados Gama, Ciclos Olivas, la Agrícola Enológica de La Rioja, la perfumería de Erasun con su hija Fifí atendiendo a la clientela...

 

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