Una calle comercial casi sin comercios

Calle Beti Jai de Logroño, perteneciente en la zona peatonal Paseo de las Cien Tiendas, pero casi sin comercios. /Miguel Herreros
Calle Beti Jai de Logroño, perteneciente en la zona peatonal Paseo de las Cien Tiendas, pero casi sin comercios. / Miguel Herreros

Beti Jai se queda atrás, con muy pocas tiendas, ante el nuevo resurgir de la calle Calvo Sotelo | Unos pocos negocios resisten en la vía más pequeña del Paseo de las Cien Tiendas, pero los que están se definen «originales»

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Conforme avanza el resurgir a contracorriente de la calle Calvo Sotelo, con la apertura de nuevos comercios dejando cada vez menos locales vacíos, a pesar de la situación del edificio de Maristas, paralizado, prorrogado, una calle se queda atrás en ese renacimiento: Beti Jai, la antigua Capitán Cortés. Quedan abiertos dos bares, el Clam y el Open, mientras que el clásico Choca 2 cierra por jubilación y dejará de ofrecer su chocolate con churros. La peluquería Criterium, el estudio de diseño Moruba, la academia Think y la tienda de ropa Niña Bonita son 'los últimos de Filipinas'. Otros establecimientos en los últimos años se han ido trasladando, como la librería Hijazo Libros, o cerrando, como Adolfo Domínguez, Pulsazione y el Jazz.

Sólo el Servicio de Atención al Ciudadano inyecta algo de tráfico peatonal a esta calle de Logroño que, eso sí, cuenta en sus dos esquinas con tiendas abiertas, Kamia en Calvo Sotelo e Imagineé en Duquesa de la Victoria. Pilar Martínez Acobi abrió Niña Bonita hace 24 años, cuando se peatonalizó el Paseo de las Cien Tiendas: «La calle siempre ha sido la trasera de Juan XXIII y del cine Diana, ahora somos pocos comercios pero el bar Open ha ganado varios concursos de pinchos y Moruba acaba de recibir un galardón en New York, así que, al menos, los que estamos somos... originales», afirma la comerciante de Beti Jai.

Pilar también señala como influyente el cambio de nombre de la calle: «Afecta para mal, al menos al principio, porque la gente, sobre todo de fuera, que puede venir a comprar a la calle Capitán Cortés no la encuentra, crea confusión», explica Pilar. Como comerciante, asiste con interés al resurgir de Calvo Sotelo. «Hay mucha gente intentándolo, gente joven con cosas originales, y eso es sensacional, pero no sé cuál va a ser el recorrido porque, aunque es muy bonito y le dan alegría a la ciudad, la situación es dura», reflexiona Pilar.

Eso sí, en la calle Beti Jai señala varias problemáticas: se ha convertido en la zona de carga y descarga del Paseo de las 100 Tiendas y la salida de las discotecas produce inseguridad e insalubridad, igual que la situación de la glorieta del Doctor Zubía.

El presidente de la Asociación Zona Peatonal Paseo de las Cien Tiendas, Roberto Pinillos, no puede señalar una causa concreta para la decadencia de Beti Jai, pero sí los males que sufre, en general, el entramado de calles comerciales que aglutina su entidad: «En el año 2016 se presupuestaron 200.000 euros para el edificio de Maristas y no se hizo nada. En el 2018, 800.000 euros, y tampoco. No lo entiendo y estamos hartos. Esta zona necesita una reforma completa de pavimento, jardinería, iluminación... en todo, porque se peatonalizó hace 25 años». Esa es la puerta que, según Roberto Pinillos, debe abrir el Ayuntamiento porque entiende que «cuando se haga esa obra todo serán ventajas y beneficiará también a la calle Beti Jai; es necesario que se haga para que la iniciativa privada haga después su trabajo, pero hay que dar un atractivo y no dejar que se deteriore».

Para el presidente de la Asociación Zona Peatonal Paseo de las Cien Tiendas, el poco tránsito peatonal en una calle es lo que afecta directamente al comercio, aunque también confía en que, para bien o para mal, «son ciclos».

 

Fotos

Vídeos