El Ayuntamiento pide colaboración para detener los envenenamientos

Varios dueños posan con sus perros en la zona de la calle Estambrera. /juan marín
Varios dueños posan con sus perros en la zona de la calle Estambrera. / juan marín

Un nuevo perro muerto y otro más afectado en la zona de Cascajos se suman a los dos del lunes

CANDELA RUIZ UBAGO / J.A.G.

logroño. El envenenamiento de otros dos perros ayer en Logroño, uno de los cuales murió, encendió de nuevo las alarmas en la ciudad. El Ayuntamiento y la Protectora de animales piden la colaboración ciudadana para intentar detener un fenómeno que ya ha acabado con la vida de varias decenas de animales domésticos en la ciudad en los últimos años.

Los dos casos de ayer ocurrieron en las zonas verdes comprendidas entre la calle Estambrera y Juan Boscán. Ambos animales fueron atendidos de urgencia por el veterinario situado en la propia calle Estambrera, pero uno de ellos, un husky, falleció.

De nuevo se trataba de cebos de comida contaminados con un producto nocivo, aunque no está confirmado que fuera el mismo Aldicarb que se ha hecho ya tristemente famoso en otros envenenamientos ocurridos en la capital.

«Si alguien tiene indicios de algo raro o ve un movimiento sospechoso que llame al 092»

El problema es que dar con el origen de estos delitos es extraordinariamente difícil, porque exigiría o bien una vigilancia 24 horas al día o que el culpable fuera sorprendido 'in fraganti'.

Carmen Faulín, presidenta de la Asociación Protectora de Animales, cree que «debería haber más vigilancia, que se tomen medidas en los parques y que poco a poco haya más concienciación y colaboración ciudadana, y cualquier información darla a la Policía Local o Nacional». También «que los propios vecinos entiendan que estas actitudes no deben ser toleradas». Faulín recordaba, por ejemplo, el caso del parque de Los Tilos, otro lugar en el que se han dado estos envenenamientos. «Había vecinos que sospechaban quién era el que lo estaba haciendo, pero no le delataron».

Por su parte, Elisabeth Peltzer, concejala de Veterinaria, insistía en declaraciones a este medio en que «si alguien tiene indicios de algo raro o ve un movimiento sospechoso llame por favor al 092». El Ayuntamiento está a la espera de recibir los análisis de las muestras recogidas en El Semillero el lunes y en los animales envenenados ayer.

Desde la Protectora han notado un cambio de actitud hacia este tema con la nueva Corporación municipal. Faulín asegura que «se está colaborando estrechamente con la nueva concejala, Elisabeth Peltzer». Añade que «aparentemente es el mismo producto con el que han envenenado a otros perros antes». Se trata de «un producto muy tóxico, Aldicarb. De hecho su venta está prohibida». Faulín recalca que «llevamos varios años así, en el parque del Ebro, en los Tilos...», pero esta vez «se ve que gracias a esta alerta se van a tomar medidas. El Ayuntamiento se va a hacer cargo de las analíticas».

Aldicarb, prohibido pero accesible

El Aldicarb es un pesticida de uso restringido por su alta toxicidad. Su venta está prohibida pero acceder a él en internet es muy sencillo. Solo hay un mínimo control: se pregunta cuál va a ser su uso y que se describa el almacén donde va a ser guardado, así como el laboratorio dónde va a ser usado y las actividades principales de su uso.

La portavoz de la Protectora recordaba que estos actos actos suponen «un delito de maltrato animal. Podríamos estar hablando de hasta dos años de cárcel y de sanciones económicas muy fuertes, de 2.500 a 25.000 euros».

Denuncias

Desde la Protectora insisten en que «hay muchos más casos de los que salen a la luz, por lo que es totalmente necesario interponer una denuncia para que quede constancia y se pueda investigar».

En el caso de los envenenamientos producidos el lunes sí se ha interpuesto denuncia. Ocurrió en el parque de El Semillero: un yorkshire y una galga comieron pedazos de carne que ocultaban bolitas de veneno. La Policía Local inspeccionó el lugar y encontró varias porciones de carne «que fueron enviadas a la Unidad de Policía Científica para ser analizadas», según explica Peltzer. La búsqueda del veneno se ha extendido a los parques contiguos a los lugares donde se han producido los casos.